Una nueva maniobra dilatoria del Gobierno nacional vuelve a poner en jaque la conectividad logística y el desarrollo económico del interior profundo. A través de la Circular N.º 3 de la Licitación Pública Nacional e Internacional N.º 504/2-0004-LPU26, el Ministerio de Economía resolvió postergar la apertura de sobres para la concesión integral del Belgrano Cargas —junto a las líneas Urquiza y San Martín—, trasladando la fecha original del 11 de noviembre al próximo 21 de diciembre.
Lejos de una mejora sustancial que atienda el clamor del federalismo productivo, la prórroga funciona como un parche tras el cimbronazo que significó la retirada del grupo mexicano Ferromex (desalentado por el esquema de Open Access fijado por el Ejecutivo) y el pedido desesperado de tiempo de otros oferentes para evaluar costos y riesgos.
El olvido deliberado de los ramales C14 y C15
La decisión nacional desató una profunda alarma e indignación en el entramado productivo de Salta. La Mesa Empresaria y Productiva —que nuclea a industriales, productores agropecuarios, mineros y comerciantes locales— venía advirtiendo sobre una trampa regulatoria inadmisible en los pliegos: el carácter meramente «optativo» de los ramales C14 y C15.
El esquema diseñado desde los despachos porteños concede al futuro adjudicatario privado un plazo de hasta 15 años para decidir si opera o no esas trazas. En términos prácticos, una cláusula que condena al norte a esperar tres lustros de incertidumbre mientras la producción soporta fletes terrestres cada vez más inviables.
Pese a las modificaciones formales introducidas en la Circular 3 (flexibilización para socios financieros, avales solidarios y la alternativa de aplicar al régimen RIGI), Nación ratificó la exclusión de ambos ramales de las obras obligatorias, consagrando un diseño ferroviario pensado únicamente para abastecer al puerto central y desentendiéndose de la salida al Pacífico y las fronteras regionales.
La voz unánime de los sectores productivos
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Mesa Empresaria y Comercio Exterior: Javier Cerúsico fustigó la falta de rumbo y los plazos impuestos: “Es una locura en estos tiempos y en cualquier tiempo; 15 años para decidir si operan dos ramales tan importantes es una barbaridad. El C14 está operativo hoy para el mineral y requiere optimización; el C15 es clave para el agro y la agroindustria. No pueden quedar relegados mientras nuestras distancias a los puertos siguen encareciendo todo”, remarcó, recordando que este proceso licitatorio ya acumula más de un año de marchas y contramarchas.
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Sector Agropecuario (Prograno): Pedro Arias cargó contra la postergación sistemática que dilata respuestas urgentes: “Cuando se empiezan a postergar las cosas siguen demorando las soluciones. Desde Prograno seguimos pidiendo que no se abandone al norte salteño. Geopolíticamente y para toda la producción es increíble que no podamos recuperar el tren que teníamos hace cien años”.
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Sector Industrial (UIS): Eduardo Gómez Naar apuntó que la salida de Ferromex desnudó las falencias del pliego y advirtió: “Tenemos muchas expectativas de que se contemple la importancia estratégica del C14 y C15 y que las inversiones necesarias no queden libradas a una opción”.
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Minería (Cámara de Minería): Juan Martín Gilly coincidió en que la prórroga no es una buena señal, aunque alertó que solo servirá si el Gobierno nacional aprovecha el plazo para garantizar competidores que asuman inversiones reales en la Puna y no meras promesas de ocasión.
Con el reloj corriendo hacia fin de año y con el nuevo plazo de consultas fijado para el 3 de diciembre, la producción salteña le exige a la Casa Rosada una rectificación urgente: sin la obligatoriedad de recuperar las vías del C14 y C15, cualquier privatización o concesión ferroviaria será una condena al aislamiento de las economías regionales.