La Universidad Nacional de Salta, Sede Regional Metán – Rosario de la Frontera, se ha posicionado como un referente en el desarrollo académico y en el acompañamiento integral de sus estudiantes. Desde 2022, ha implementado un programa de salud mental que abarca todas las sedes y facultades de la universidad, ofreciendo un espacio de apoyo psicológico tanto para estudiantes como para personal docente y no docente. Este programa, considerado fundamental por las autoridades de la universidad, busca proporcionar herramientas para enfrentar la creciente crisis emocional y social que afecta a la comunidad educativa, en un contexto cada vez más complejo.
Beatriz Bonotto, Licenciada en Psicología, docente y referente del programa de salud mental en la UNSA, destacó la importancia de esta iniciativa y el impacto que tiene tanto en los alumnos como en la sociedad en general. Explicó que la salud mental debe ser abordada de manera intersectorial, considerando no solo la esfera individual, sino también su dimensión social. «El suicidio no es solo un problema individual, es un problema social. Por eso las respuestas deben ser colectivas y provenir de todos los sectores que tienen poder y autoridad: el Estado, las instituciones públicas, la salud, la educación», aseguró la especialista.
Bonotto subrayó que, lamentablemente, este fenómeno no es nuevo, y recordó los recientes casos ocurridos en Metán, donde tres jóvenes han perdido la vida en lo que va del mes. Aunque el programa de la UNSA está destinado principalmente a la comunidad universitaria, la psicóloga destacó su importancia para la sociedad en su conjunto, dado que está profundamente insertado en la comunidad local. En este sentido, enfatizó que las respuestas ante la crisis de salud mental deben ser sociales, colaborando en la construcción de un espacio interinstitucional que aborde la problemática desde diversas perspectivas y acciones conjuntas.
Un punto importante que mencionó fue el crecimiento del índice de suicidio desde la pandemia, sobre todo entre los hombres jóvenes adultos, destacando que este fenómeno se ha ampliado más allá del campo de la psiquiatría. «Hoy vemos que no solo es una cuestión psiquiátrica, sino también de desesperación, que puede estar vinculada a problemas financieros, afectivos o laborales», afirmó. Además, indicó que es esencial reconocer los factores protectores que pueden prevenir el suicidio, como la creación de una cultura de la paz y la esperanza en las instituciones educativas, donde los conflictos deben verse como oportunidades de cambio y crecimiento.
En cuanto al papel de las instituciones educativas, subrayó la importancia de los protocolos de prevención y respuesta ante situaciones de abuso, violencia y bullying. La Ley Micaela y otros protocolos de acción son herramientas fundamentales que deben ser activadas y conocidas por todos los actores del sistema educativo, incluidos docentes, funcionarios y autoridades.
«Es necesario cambiar la mirada sobre el sufrimiento emocional. Pedir ayuda no significa debilidad, al contrario, es una muestra de fortaleza», afirmó Bonotto, haciendo un llamado a la comunidad para que busque apoyo cuando lo necesite, ya sea a través de las instituciones de salud, la justicia o los espacios de acompañamiento escolar. «La vida, los conflictos, no desaparecen, pero podemos aprender a manejarlos de otra manera, con una perspectiva diferente», concluyó.
Por último, la directora de la UNSA, quien acompañó la intervención de Bonotto, también destacó la importancia de esta política integral de salud mental, recordando que las preinscripciones para el ciclo lectivo 2025 están abiertas y son una oportunidad para que los nuevos estudiantes accedan no solo a una formación académica de calidad, sino también a los recursos de acompañamiento psicológico que brinda la universidad. «Estamos comprometidos con el bienestar de nuestra comunidad educativa y, más allá de la enseñanza formal, buscamos acompañar a cada uno de nuestros estudiantes en su desarrollo integral», afirmó la directora.
Finalmente, Mariana Burgos, secretaria de la institución, informó que las preinscripciones están abiertas a través de los sitios web sedesur.unsa.edu.ar. Aquellos que no tengan acceso a Internet pueden acercarse a cualquiera de los puntos de atención, donde recibirán ayuda. Las preinscripciones estarán habilitadas hasta fines de enero, pero se recomienda completarlas antes de diciembre, ya que en enero no habrá personal disponible para asistir.