El cruce por la estación de peaje de Cabeza de Buey, sobre la Ruta Nacional 9/34, atraviesa un colapso operativo absoluto que combina demoras extremas, quejas por conectividad, sanciones tarifarias en plena pista y la falta de obras estructurales sobre la calzada.
A las interminables hileras de vehículos que se extienden a lo largo de cientos de metros sobre la cinta asfáltica, se suma el reclamo contundente de los usuarios habituales: incluso el sistema de Telepase presenta serias demoras para registrar los pasos y levantar las barreras. De acuerdo con el testimonio de conductores y transportistas, la escasa cobertura y la deficiente señal de telefonía e internet que afecta a ese sector de la traza ralentiza la validación digital de las pasadas, transformando lo que debería ser un cobro dinámico e instantáneo en otro cuello de botella.
El cuadro se vuelve aún más caótico para aquellos automovilistas que no disponen del lector electrónico, la empresa concesionaria Autovías del NOA mantiene a un operario sobre la cinta asfáltica que realiza el cobro vehículo por vehículo mediante un posnet de Mercado Pago.
En esa transacción no solo se aplica el cobro de la doble tarifa —a modo de penalización económica por no estar adherido al sistema obligatorio—, sino que el tiempo que insume tipear y esperar la acreditación bancaria con señal deficiente paraliza por completo el flujo vehicular. El resultado son esperas que superan ampliamente la media hora, con camiones de gran porte y autos particulares varados a paso de hombre.
La rigidez y celeridad de la prestataria para sancionar económicamente a los usuarios contrasta de manera elocuente con el mantenimiento real del trazado. Lejos de registrarse obras integrales de pavimentación profunda o ampliación a cuatro carriles, las intervenciones en el tramo se limitan a un escaso bacheo superficial en los sectores más detonados.
En el tristemente célebre «corredor de la muerte», los conductores deben afrontar recargos tarifarios y pérdidas de tiempo en una ruta llena de parches. Vecinos y sectores productivos reiteran el reclamo ante Vialidad Nacional y los organismos de control para que se exijan inversiones reales y no meros paliativos recaudatorios.