Campo Alegre: El olvido histórico de una zona que se convierte en río con cada tormenta
Vecinos de Campo Alegre denuncian que se encuentran totalmente aislados tras los últimos temporales que convirtieron el camino en un río de barro. Entre el cansancio de salir caminando para ir a trabajar y la indignación por la falta obras, los vecinos exigen soluciones urgentes.
Las imágenes de las últimas horas son desoladoras, pero para quienes viven en Campo Alegre, la realidad es todavía peor. Lo que legalmente figura como un camino de acceso es hoy, tras las intensas lluvias y el persistente temporal, una trampa de barro e indiferencia. Los vecinos de la zona han llegado al límite de su paciencia: se sienten ciudadanos de segunda, «olvidados» por el municipio y Vialidad Provincial, que parecen no registrar el calvario que significa vivir en este sector de Metán.
Tras el fuerte temporal de febrero, el camino ya había quedado destruido. Sin embargo, las lluvias de las últimas 24 horas terminaron de transformarlo en un cauce de agua intransitable. La postal se repite con una crueldad sistemática: vecinos que deben abandonar sus vehículos y salir caminando entre el lodo para poder cumplir con sus obligaciones laborales, inconvenientes de salud o ir a la escuela.
«Estamos muy cansados de todo esto. Ya nos acostumbramos, lamentablemente, a estar aislados y tapados de agua y barro», relató con resignación un vecino a nuestra redacción. El agotamiento no es solo físico por el esfuerzo de transitar el desastre, sino moral, ante la falta de respuestas definitivas.
La denuncia de los residentes de Campo Alegre suma un componente de indignación técnica. Según explican, el sector se ha convertido en el depósito de agua de otras zonas debido a obras mal planificadas o parches que solo trasladan el problema.
«Siguen haciendo desagües para que el agua escurra en la zona y no se fijan en buscar una solución para todos los vecinos que vivimos aquí», expresaron con dureza. Los damnificados sostienen que el municipio prioriza el escurrimiento de otros puntos de la ciudad, utilizando a Campo Alegre como un «vertedero» natural de pluviales, sin realizar las obras de infraestructura necesarias para que la zona no termine pagando los platos rotos del progreso ajeno.
Mientras la municipalidad de Metán interviene en otros puntos críticos, en Campo Alegre el sentimiento es de exclusión total. No se trata solo de pasar una máquina cuando sale el sol; se trata de una solución hidráulica y vial de fondo que devuelva la dignidad a estas familias.