La protesta realizada por vecinos de Metán en la Ruta 9/34 dejó un sabor amargo entre los manifestantes, quienes esperaban que la comunidad de Metán respaldara masivamente el reclamo por la urgente reparación de un tramo intransitable. Si bien la indignación quedó manifiesta, la participación fue limitada, algo que podría atribuirse a un desvío habilitado unos metros antes del corte, que permitió que muchos vehículos sortearan la protesta por una colectora sin siquiera percatarse del reclamo.
El mal estado de la ruta no es un problema reciente. Los vecinos aseguran que se trata de una situación que lleva años sin solución, con gestiones municipales y provinciales que no han logrado dar respuesta. El deterioro de la ruta no solo genera molestias, sino que ya ha sido responsable de numerosos accidentes de tránsito, algunos con consecuencias fatales. «Estamos cansados, ya basta de accidentes. Hay familias que han perdido seres queridos por esta ruta. Es intransitable y peligrosa», expresó con indignación uno de los manifestantes.
El hartazgo generalizado llevó a esta manifestación, organizada como un corte pacífico con protocolos para garantizar la seguridad vial. Participaron algunos concejales, como la presidenta del Concejo Deliberante, Romina Barboza, quien subrayó que el reclamo es «pura y netamente vecinal» y que busca evitar que «sigamos dando gracias a Dios porque no ocurran más tragedias». Barboza también recordó que esta lucha se inició formalmente en diciembre, aunque las quejas datan de mucho antes.
Otro vecino fue contundente: «La ruta nos ha hecho pedazos, literalmente. Es una burla, llevan años prometiendo repararla, pero todo sigue igual. No solo es un problema local, afecta a quienes transitan, al turismo, a todos». La falta de mantenimiento ha transformado la ruta en un peligro constante, una situación que agrava los riesgos para conductores y pasajeros.
En el lugar se hicieron presentes medios de comunicación locales y de Rosario de la Frontera, gendarmes, personal policial y de tránsito municipal que ayudaron a organizar el flujo vehicular. Aunque la protesta fue simbólica y pacífica, no logró el impacto esperado debido a la baja participación. «Esto debería ser un punto de partida para que más ciudadanos se sumen», expresó un manifestante. «Si no reclamamos ahora, las consecuencias serán peores. Esta ruta no solo es intransitable, sino que es un riesgo de vida».
La indignación de los vecinos también está ligada a la percepción de que podría tratarse de una maniobra para cambiar la traza de la ruta, lo que, según algunos rumores, implicaría un costo económico para la región y afectaría gravemente a Metán. «Si esto pasa, Metán se va a morir», advirtió un vecino que también denunció que no paga el peaje debido a la falta de servicios y reparación.