A tres años de la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, los datos de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) realizada por la Universidad de San Andrés reflejan un marcado deterioro en el clima social y un descontento generalizado frente a las políticas del Gobierno nacional. Con una desaprobación del 60% y apenas un 36% de aval a la gestión, el estudio expone el impacto del ajuste sobre los sectores populares y la clase media.
El diagnóstico es especialmente sombrío respecto de la economía de bolsillo: el 52% de los encuestados afirmó que su situación personal empeoró durante el último año, mientras que un contundente 54% señaló que sus ingresos ya no alcanzan para cubrir la canasta básica. Ante esta pérdida de poder adquisitivo, el 35% debió recurrir a recortes de gastos drásticos o al uso de ahorros, y un 19% admitió haber caído en el endeudamiento para subsistir.
Asimismo, las prioridades del oficialismo se encuentran desconectadas de las urgencias ciudadanas. Mientras la falta de trabajo (39%), los salarios insuficientes (35%) y la pobreza (31%) encabezan las mayores preocupaciones del país, las áreas clave de gestión estatal sufren el fuerte reproche del público. Obras públicas e infraestructura, salud y educación registran un 72% de insatisfacción cada una, dejando en evidencia las secuelas del repliegue estatal en los servicios esenciales.