De la adversidad a la gratitud: la resiliencia de El Galpón ante las tragedias y el bendito amparo de San Francisco Solano
Con una capacidad hotelera totalmente colapsada desde el lunes, la localidad galponense aguarda la llegada de miles de fieles y visitantes para honrar a San Francisco Solano. En un año atravesado por el recuerdo de su querido párroco Ariel Fessia y la superación de duras adversidades climáticas, el municipio conducido por el intendente Federico Sacca demostró una extraordinaria capacidad de resiliencia y crecimiento turístico que pone al pueblo de pie y en lo más alto de Salta.
Este 24 de julio, El Galpón dejará de ser una pintoresca localidad del sur provincial para transformarse, verdaderamente, en la capital de la fe salteña por un día. Una festividad patronal que con el paso del tiempo ha trascendido ampliamente las fronteras locales para convertirse en uno de los eventos religiosos y culturales más multitudinarios e importantes de la región.
El impacto del acontecimiento es contundente y se percibe en cada rincón. Desde este lunes, la capacidad hotelera y de alojamientos en El Galpón está colapsada con una ocupación plena del 100%. No queda una sola plaza disponible para pernoctar, confirmando que la convocatoria crece a pasos agigantados año tras año, posicionando al municipio como un polo turístico en constante expansión y con una comunidad cálida, organizada y plenamente preparada para recibir a los visitantes.
Resiliencia y esfuerzo municipal: Un pueblo que siempre sale a flote
Llegar a este presente de celebración y brillo no ha sido un camino fácil. Este logro refleja el esfuerzo incansable de la gestión municipal encabezada por el intendente Federico Sacca, junto a cada vecino de la localidad. Recientemente, El Galpón debió hacer frente a una terrible inundación que golpeó con dureza a las familias y las calles del pueblo. Sin embargo, lejos de resignarse, la comunidad entera se puso de pie, trabajó a destajo y hoy presenta un pueblo impecable, seguro y en perfectas condiciones para cobijar la fe de miles de peregrinos.
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Esa misma garra es la que está grabada en el ADN galponense. La memoria colectiva no olvida el trágico terremoto del 17 de octubre de 2015, un sismo devastador que dejó a la ciudad sumida en ruinas y derrumbó casi por completo el histórico templo parroquial. Con un esfuerzo titánico de sus habitantes y autoridades, la iglesia fue reconstruida piedra por piedra, erigiéndose hoy como un símbolo imponente de fe e inquebrantable voluntad.
El recuerdo vivo del Padre Ariel Fessia: El pastor que descansa en su templo
La emoción de estas fiestas patronales tiene además un matiz profundamente espiritual y conmovedor. Hace apenas unos meses, la comunidad sufrió la dolorosa partida física de su párroco, el Padre Ariel Fessia, un referente entrañable, guía espiritual y figura clave en la historia reciente del pueblo. Fue precisamente el Padre Fessia quien se puso al hombro la titánica tarea de reconstruir la capilla tras aquel trágico terremoto de 2015, devolviéndole la casa al Santo Patrono y la esperanza a sus feligreses.
Por deseo unánime y amor visceral de su gente, los restos del Padre Ariel descansan hoy para siempre allí, en el corazón de la iglesia que él mismo ayudó a poner de pie. En cada rincón de la procesión y en el repique de las campanas, su legado acompañará el caminar de los fieles.
Mañana, cuando la imagen de San Francisco Solano cruce el umbral del templo, El Galpón no solo rendirá culto a su patrono y disfrutará de su tradicional festival folklórico; celebrará la historia de un pueblo resiliente que supo resurgir de los escombros y las aguas para demostrarle a Salta que la fe y la unión comunitaria todo lo pueden.