Una alarmante situación de bullying en el Colegio N° 5003 José Manuel Estrada ha encendido las alarmas en la comunidad educativa de la ciudad de Metán. Sin embargo, este caso no es aislado. Las agresiones entre estudiantes están sucediendo en varias instituciones educativas de la ciudad, lo que refleja una problemática generalizada. En este caso particular, una alumna de 13 años, cuya identidad se resguarda para evitar su revictimización, sufre acoso desde el inicio del ciclo lectivo, con consecuencias emocionales y académicas graves que requirieron atención urgente.
Según una carta formal enviada el 26 de septiembre de 2024 por los padres de la alumna a la directora de la institución, la menor ha sido víctima de agresiones verbales, aislamiento social y violencia física. Uno de los episodios más preocupantes ocurrió la semana pasada, cuando un compañero agredió a la alumna con una patada en presencia del docente de la clase de matemáticas, quien intervino para reprender al agresor.
Sin embargo, la situación escaló aún más en un grupo de Instagram creado para coordinar un trabajo de baile del curso. En este espacio, los compañeros realizaron una encuesta para decidir si la alumna debía ser excluida del grupo y uno de los estudiantes envió un mensaje de audio instando a la víctima a quitarse la vida, con el comentario: “Hacé la de ya sabés quién y colgate con la sábana”. En este grupo también participa una profesora externa a la institución que dirige la actividad, pero se desconoce si la docente informó a la institución sobre el incidente o si se activaron los protocolos correspondientes.
Denuncia penal y una situación de salud en riesgo
Ante la gravedad de los hechos, la familia presentó una denuncia penal por violencia de género contra los estudiantes responsables, citando la falta de una respuesta efectiva por parte del colegio. En su denuncia, los padres relataron que su hija ha expresado deseos de suicidio debido al constante acoso que sufre.
Desde abril, los padres han solicitado intervenciones a través de reuniones con el personal directivo y docente, con actas que constatan las denuncias anteriores. A pesar de estos intentos de solución, la violencia continúa. La niña, que actualmente recibe tratamiento psicológico debido a los efectos del bullying, presenta altos niveles de ansiedad, ataques de pánico y un grave deterioro en su rendimiento académico.
Un llamado urgente a la acción
En su carta, los padres de la alumna subrayan que los derechos fundamentales de su hija, como el derecho a la dignidad, la seguridad y la salud, están siendo vulnerados por la institución. Exigen medidas urgentes para abordar la situación y garantizar la protección de la menor.
La madre de la alumna agredida, en un fuerte llamado de atención, expresó que su hija no es la única víctima de bullying en el colegio, pero lamenta que muchos padres se mantengan en silencio. “No se queden callados. No esperen a lamentar la pérdida de un hijo sabiendo que se pudo haber evitado”, dijo instando a los padres a hablar con sus hijos, tanto con aquellos que sufren acoso como con los agresores. “El silencio solo perpetúa el problema. Todos debemos tomar acción para garantizar que nuestras escuelas sean espacios libres de violencia”, concluyó.