Hay gestos que trascienden cualquier valor material y se convierten en puro testimonio de amor, devoción y raíz. Desde el silencio imponente y los cerros rojizos de los Valles Calchaquíes, una obra nacida de la sencillez de un hogar salteño emprenderá un viaje inolvidable hasta el Vaticano.
Se trata de una cruz de madera tallada y pintada íntegramente a mano por Mercedes Vázquez, un talentoso y humilde artesano oriundo de Pucará. Con paciencia, gubia en mano y una profunda devoción cristiana, el vallisto dio forma a una sentida imagen de Cristo crucificado, impregnando en la madera el espíritu, la identidad y la fe viva de su tierra.
El Cristo cuenta con un detalle único y conmovedor: su cabello fue confeccionado con mechones naturales donados por los propios vecinos de la comunidad de Finca Pucará, dándole una fuerte carga de identidad colectiva.
Lágrimas de emoción en la Catedral de Cafayate
La entrega de la pieza tuvo lugar en la Catedral Nuestra Señora del Rosario de Cafayate, al término de la Santa Misa celebrada por los fieles difuntos. Allí, don Mercedes se acercó al obispo de la Prelatura de Cafayate, monseñor Darío Quintana, para poner en sus manos la cruz.
La conmoción colmó el templo cuando el prelado le confirmó al artesano que su creación viajará esta misma semana a Buenos Aires para ser entregada en mano al Papa León XIV durante su visita pastoral a la Argentina. Al escuchar la noticia, el artesano no pudo contener las lágrimas de emoción ante semejante bendición para su trabajo.
Al destacar el sentido del obsequio, monseñor Quintana remarcó el incalculable valor espiritual que encierra la pieza:
«No tiene un gran valor económico, pero representa la fe, el cariño genuino y la identidad más pura de una pequeña comunidad de nuestros Valles Calchaquíes», expresó el obispo, conmovido por la entrega.
La madera tallada por Mercedes Vázquez llevará consigo las oraciones, las esperanzas y el latido humilde del interior profundo de Salta.