La familia Jiménez del barrio Diógenes Zapata, en la ciudad de Metán, se encuentra en una situación de desamparo e indignación tras el robo y hallazgo en deplorables condiciones de una motocicleta que utilizaban como principal medio de trabajo.
El hecho comenzó en la madrugada del pasado jueves, cuando el rodado fue sustraído en las inmediaciones del boliche Praga, en pleno centro de la ciudad. La víctima, Xiomara Jiménez, propietaria del vehículo, realizó la denuncia correspondiente en la Comisaría 1era esa misma mañana, alrededor de las 6. Según relataron los damnificados, la búsqueda fue emprendida de forma simultánea por la policía y por los propios familiares.
La primera pista concreta llegó el viernes por la madrugada, cuando Xiomara recibió un llamado anónimo informando que la motocicleta había sido vista en la localidad de Río Piedras. Sin detalles adicionales y ante el temor del informante, Oscar Jiménez, padre de Xiomara, decidió viajar de inmediato al lugar.
El sábado por la mañana, Oscar se dirigió a Río Piedras en un remis y, siguiendo la información proporcionada, encontró la motocicleta en el barrio La Tablada, frente a un comercio. «Cuando llegué, no podía creer el estado en el que estaba la moto. Le habían quitado los plásticos, cambiado las ruedas, el caño de escape, y hasta la habían pintado de otro color. Estaba completamente desarmada y destruida», relató.
Tras el hallazgo, Xiomara realizó una ampliación de la denuncia, detallando las modificaciones que había sufrido el vehículo y el daño material causado. Según el testimonio de la familia, el rodado estaba irreconocible y presentaba evidencias de haber sido manipulado por personas con conocimientos técnicos.
Versión de los presuntos responsables
De acuerdo con la información recopilada, dos individuos fueron señalados como las personas que tenían la motocicleta en su poder: un menor de edad y un adulto. Ambos aseguraron haber encontrado el vehículo abandonado y argumentaron que planeaban entregarlo a las autoridades. Sin embargo, los Jiménez cuestionan esta versión, señalando que las modificaciones realizadas y la oferta de venta del rodado por $80.000 desmienten sus declaraciones.
“Si realmente la habían encontrado y tenían la intención de devolverla, no hubieran hecho esos cambios ni intentado venderla. Es evidente que la moto fue robada para ser usada o comercializada”, afirmó Oscar.
El caso generó malestar en la familia, que exige respuestas por parte de las autoridades. «No hay ningún detenido ni se ha avanzado en la investigación. Esto no puede quedar así. Es una situación que afecta a muchas personas en Metán», subrayó Oscar, haciendo referencia a otros casos de motos robadas que terminan en Río Piedras sin ser recuperadas.
La familia también destacó cómo el robo afectó la vida cotidiana de Xiomara. «Ella utiliza la motocicleta para realizar entregas de ropa, una actividad que constituye su principal fuente de ingresos. Ahora, se encuentra incapacitada de trabajar con normalidad debido al robo de su motocicleta», expresó su papá.
En medio de la feria judicial, los Jiménez esperan que la denuncia siga su curso y que la justicia actúe con celeridad. Solicitan no solo la reparación de los daños sufridos, sino también la identificación y sanción de los responsables.
«Necesitamos que se haga justicia, no solo por nosotros, sino por todas las personas que han perdido sus vehículos en circunstancias similares. Estos robos no pueden quedar impunes», concluyó Oscar, quien además alertó a la comunidad sobre el modus operandi de los delincuentes, que roban motos en Metán y las trasladan a Río Piedras u otros lugares para modificarlas o venderlas.