El Gobierno nacional firmó un decreto que dispone la transformación del Banco de la Nación Argentina en una sociedad anónima, lo que representa un primer paso hacia su posible privatización. La medida generó preocupación en distintos sectores, especialmente entre los trabajadores de la entidad y quienes defienden la permanencia de las empresas estatales en manos del Estado.
En marzo de 2024, el diputado nacional Gustavo Dantur ya había manifestado su oposición a cualquier intento de privatización del Banco Nación. En su discurso en la Cámara Baja, Dantur subrayó que la defensa de esta institución no solo implica preservar una entidad financiera, sino también resguardar los puestos de trabajo y el sentido de identidad de sus empleados. “No se trata de acompañar un inmueble, un mobiliario; lo único que está de más y lo que no les sirve es la gente”, expresó el legislador en aquella ocasión.
Dantur también advertía que el intento de privatización del Banco Nación podría extenderse a otras empresas estatales, como YPF, Aerolíneas Argentinas, el Correo Oficial, Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), los ferrocarriles y fabricaciones militares. “Vienen por nuestros recursos naturales, por los yacimientos mineros y carboníferos fiscales”, alertó el diputado. Además, cuestionó la lógica de quienes argumentan que la administración estatal es ineficiente, señalando que “los políticos que hoy gobiernan son quienes deben garantizar esa eficiencia”.
El antecedente del Banco Hipotecario Nacional es un caso que se menciona recurrentemente en este debate. Durante su etapa como entidad estatal, en la década de 1990, el Banco Hipotecario financió la construcción de barrios como Granadero Díaz, Doc-Banc y Balneario en Metán, facilitando el acceso a la vivienda para miles de familias. Sin embargo, tras su privatización bajo el gobierno de Carlos Menem, dejó de desempeñar ese rol social y el acceso al crédito hipotecario se restringió considerablemente. “Andá a pedir un crédito al Hipotecario ahora”, es la expresión con la que muchos describen la situación actual.
La privatización de empresas del Estado siempre trajo debate en Argentina, con antecedentes que afectaron la economía y los servicios públicos. Ahora, al convertir el Banco Nación en sociedad anónima, vuelve la preocupación sobre qué pasará con la entidad y cómo impactará en la gente y en el sistema financiero.