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El INDEC dibuja un 3,4% nacional mientras el Norte sigue pagando todo más caro

Mientras en Buenos Aires festejan el índice del INDEC como si hubieran descubierto la cura a la pobreza, el Noroeste Argentino recibió un cachetazo del 4,0%. En Metán y alrededores, el inicio de clases y algun que otro «gustito» se pagaron a precio de oro, demostrando que la federalización de los precios sigue siendo un cuento de hadas.

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El INDEC soltó los números de marzo y, como era de esperar, el relato oficial ya empezó a cocinar los datos para que parezcan una victoria épica. Según el organismo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió un 3,4% a nivel nacional. Un numerito que, acumulado, ya nos deja un 9,4% en apenas tres meses. Vamos por buen camino… si el objetivo es ver quién llega primero a fin de mes sin usar la tarjeta.

Pero claro, una cosa es lo que se ve desde los despachos porteños y otra muy distinta es lo que pasa en el Noroeste. En nuestra región, la inflación no se enteró del «éxito» nacional y se clavó en un 4,0%. Una vez más, el NOA se consolida en el podio de las zonas más caras del país, porque aparentemente vivir lejos del Obelisco tiene un recargo que nadie nos explicó.

El gran protagonista del mes —y el verdugo de las billeteras familiares— fue el rubro Educación. Con un incremento brutal del 18,1%, mandar a los chicos a la escuela en el NOA se convirtió en un deporte de riesgo financiero. Parece que para el Gobierno, el acceso a la enseñanza es un lujo que debe tributar por encima de cualquier lógica económica.

A este «impuesto al saber» se le sumaron los Servicios recreativos y culturales, que subieron un 9,5%. Básicamente, si después de pagar la cuota del colegio y los útiles querías llevar a tu familia a ver una película, la inflación te recordó que en este país el entretenimiento también es para pocos.

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Para que el promedio no les diera tan escandaloso, el informe destaca que hay rubros que «bajaron». Por ejemplo, Equipamiento y mantenimiento del hogar mostró una caída del -0,6%. En la misma línea, Prendas de vestir y calzado apenas subió un 1,0%.

En resumen, marzo nos deja una aceleración que preocupa y un acumulado que ya se come casi dos dígitos de los salarios. Mientras tanto, desde las esferas del poder seguirán hablando de «desaceleración» y «metas cumplidas», ignorando que en el norte el changuito está cada vez más liviano y el bolsillo cada vez más agujereado. Al final, lo único que no sube en este país es la autocrítica de quienes manejan la economía.

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