La lucha contra los ruidos molestos dio un paso concreto este jueves. En cumplimiento de la Ordenanza N° 5.941, la Municipalidad de Salta llevó a cabo la destrucción total de 40 caños de escape que habían sido incautados en operativos de tránsito recientes. La medida busca dar una respuesta contundente a los constantes reclamos vecinales por el estruendo de motocicletas y vehículos modificados.
El procedimiento tuvo lugar en las instalaciones de la Planta Hormigonera municipal, donde la maquinaria pesada se encargó de convertir en chatarra los dispositivos ilegales. Al respecto, el secretario de Tránsito y Seguridad Vial, Matías Assennato, subrayó la importancia de este acto:
«Destruimos estos caños para que no vuelvan a la calle. No se trata solo de un secuestro temporal, sino de una eliminación definitiva, ya que están prohibidos por la enorme molestia que ocasionan y el daño a la convivencia ciudadana», afirmó el funcionario.
El operativo se encuadra en el Código de Protección del Medio Ambiente, que regula los decibeles permitidos para la circulación vehicular. Desde el municipio explicaron que la contaminación sonora no es solo una cuestión de «molestia», sino un factor que afecta la salud auditiva y el bienestar general de la población.
Desde la Secretaría anticiparon que estas políticas de «tolerancia cero» a los escapes libres e irregulares continuarán en diferentes puntos estratégicos de la ciudad. Los controles no solo se limitarán a la retención de los vehículos, sino que seguirán culminando en la destrucción pública de las piezas no autorizadas para garantizar que el infractor no pueda reincidir con el mismo elemento.