El Parque Nacional El Rey celebra su 78° aniversario como el guardián ecológico más antiguo del NOA
Creado el 24 de junio de 1948 por decreto nacional, resguarda 44.162 hectáreas de una biodiversidad única en el departamento de Anta. Es considerado un hito ambiental al ser el primer parque nacional establecido en una provincia argentina.
La región del Noroeste Argentino (NOA) se viste de fiesta para conmemorar un hito fundamental en la historia de la conservación ambiental de nuestro país.El Parque Nacional El Rey celebra oficialmente su 78° aniversario, consolidándose como el área protegida más longeva y emblemática de la región, concebida originalmente para resguardar un invaluable patrimonio natural, biológico y cultural.
Ubicado a unos 200 kilómetros de Salta Capital, en territorio del departamento de Anta, este pulmón verde abarca una superficie de 44.162 hectáreas. Su creación formal se remonta al 24 de junio de 1948, bajo la presidencia de Juan Domingo Perón mediante el Decreto Nacional N° 18.800/48.Esta fecha marcó un precedente histórico absoluto, ya que El Rey se convirtió en el primer parque nacional establecido en una provincia argentina, dado que todos sus antecesores se habían fundado en lo que en ese entonces eran territorios nacionales.
Un anfiteatro natural entre las Yungas y el Chaco Seco
El Parque Nacional El Rey presenta una disposición geográfica singular al estar completamente encerrado por cordones montañosos de las sierras Subandinas (como la serranía de la Cresta de Gallo), conformando un inmenso anfiteatro natural donde convergen numerosos arroyos que dan vida al río Popayán. Su principal objetivo de conservación es preservar las Yungas o nuboselvas y los ambientes de transición (ecotonos) con el Chaco Seco.
La vegetación del parque se organiza de manera asombrosa en distintos pisos altitudinales:
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Zona Baja: Predomina el bosque chaqueño serrano, caracterizado por especies como el horco quebracho, el cochucho y los cardones.
Selva de Transición y Montana: Conforme se asciende, aparecen ejemplares gigantescos de tipas, pacaráes, cedros, tarcos y nogales.
Selva de Mirtáceas y Bosques de Altura: A partir de los 800 y hasta superar los 1.500 metros sobre el nivel del mar, se desarrollan comunidades puras de pino del cerro, aliso y la queñoa.Asimismo, se destaca la inmensa variedad de epífitas, como claveles del aire y orquídeas, que tapizan los troncos.
El hogar de los grandes mamíferos y el misticismo de su historia
A diferencia de otras reservas del país, El Rey se destaca por ser uno de los pocos lugares donde es habitual avistar grandes mamíferos silvestres en su hábitat natural.El emblema indiscutido del parque es el tapir o anta, el mamífero terrestre de mayor volumen de América del Sur.Los senderos y cursos de agua también son el refugio de pecaríes de collar, corzuelas pardas y rojas, monos caí, pumas, ositos lavadores y lobitos de río.Para los amantes de la ornitología, el parque es considerado un Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA), albergando más de 285 especies registradas como la chuña de patas rojas, la charata y el águila solitaria.
Por otra parte, su patrimonio cultural también es inmenso.Antes de ser un santuario natural, el área tuvo una larga ocupación humana que comenzó con comunidades agricultoras precolombinas.Durante el siglo XVIII, funcionó como un fuerte de la frontera oriental salteña dependiente del Virreinato del Perú, y posteriormente se convirtió en una activa finca ganadera y forestal tras ser adjudicada por merced real a la familia Cornejo.
A 78 años de aquel decreto histórico de 1948, Salta y el país renuevan su compromiso con el cuidado de este paraíso escondido, protegiendo su biodiversidad intacta frente a los desafíos ambientales del siglo XXI.