El descontrol en el «Relleno Sanitario» es una realidad que golpea duramente a toda la ciudad.
La única verdad es la realidad
Desde el año 2005 Metán cuenta con un sitio de relleno sanitario, en un terreno de siete hectáreas, ubicado a cinco kilómetros al noreste de la ciudad. El proyecto inicial marcaba puntos fundamentales en el tratamiento de la basura con un previo recupero de todo lo inorgánico por parte de 13 vecinos del barrio La Misión, quienes pertenecían a la comunidad aborigen wichí.
Los trabajadores independientes estaban autorizados a seleccionar cartones, plástico, metales, vidrios y otros elementos en el interior del predio del relleno. Tenían sectores determinados para el acopio de los residuos recuperados bajo las directivas del municipio. Luego comercializaban los productos.
Lo cierto es que este modelo proyectado no condice con la realidad que pudimos constatar en una visita al predio.
En San José de Metán se producen entre 35.000 y 45.000 kilos de basura por día. Esto incluye la recolección de residuos sólidos domiciliarios, una especial en instituciones escolares, la terminal de ómnibus, talleres, hospital y clínicas. Los patógenos son retirados por una empresa privada y trasladados a Salta capital.
A kilómetros se puede sentir el olor penetrante del humo que proviene del basural a cielo abierto que denota claramente un abandono preocupante ya que no solo encontramos familias enteras hurgando en la basura sino también lagunas repletas de mosquitos y larvas, mientras los camiones ingresan al lugar, depositan el contenido y se van.
Los problemas de salud asociados a los basurales se relacionan con las emisiones allí emanadas, que por lo general, incluyen contaminantes orgánicos persistentes (COPs), metales pesados y componentes orgánicos volátiles (COVs). Los riesgos de salud actuales dependen de las prácticas llevadas a cabo y de qué tipo de residuos se arrojó en cada basural, así como también tienen implicancia las condiciones sociales y aquellas presentes en el ambiente del área en cuestión.
La quema a cielo abierto aumenta considerablemente el riesgo para la salud debido a las emisiones directas de los contaminantes peligrosos. La disposición de residuos sin control, así como el tratamiento manual de los residuos en el sitio y la disposición de los residuos electrónicos por los trabajadores informales derivan en considerables aumentos de todos los riesgos de salud y de los impactos negativos en el ambiente.
No hace falta viajar a otros lugares para encontrar paisajes desolados como los de Chernobyl. Basta con darse una vuelta por el «relleno sanitario» de San José de Metán. Alli la muerte se viste de plástico, de suciedad, de olores nauseabundos; allí se muestra en toda su crudeza el final de todo lo que se consume a diario. Se trata de un basural a cielo abierto que necesita con urgencia la atención municipal inmediata.