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¿El RIGI era poco? Milei ahora va por el «Súper RIGI» para sectores que «nunca existieron»

Desde la comodidad del avión presidencial, tras su viaje número 17 a los Estados Unidos, el Presidente anunció una «mega bomba» legislativa. Mientras el RIGI original todavía intenta convencer a los escépticos, el Gobierno redobla la apuesta con promesas de beneficios para industrias que —según el mandatario— son prácticamente ciencia ficción en suelo argentino.

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Al parecer, para Javier Milei las reglas del juego que tanto costó aprobar en la Ley Bases ya quedaron viejas. En un arranque de euforia digital tras reunirse con popes de la inversión en Norteamérica, el Presidente anunció el envío al Congreso del “Súper RIGI”. Porque en Argentina, si algo no funciona a la primera, la solución siempre es agregarle el prefijo «Súper» y esperar que la magia ocurra.

“Dado que no podemos comprarnos un B2 Spirit no me queda otra que lanzar una MEGA BOMBA”, tuiteó el mandatario, apelando a una metáfora bélica para explicar que las ventajas fiscales del RIGI actual (que ya eran generosas hasta el punto de la sospecha) se quedarán cortas.

Lo más llamativo del anuncio no es solo la promesa de más beneficios cambiarios y aduaneros, sino el destino: sectores que «nunca han existido en la Argentina». El Presidente no dio nombres, dejando a la imaginación si se refiere a la minería de asteroides, la teletransportación de ganado o, quizás, a una economía estable y previsible, algo que efectivamente calificaría como «nunca visto» por estos lares.

El anuncio llegó de la mano de una buena noticia para el oficialismo: Chevron garantizó una inversión de USD 10.000 millones bajo el paraguas de este nuevo esquema. El ministro Luis Caputo, siempre atento a las cifras con muchos ceros, celebró el compromiso en redes.

Sin embargo, el «Súper RIGI» se presenta en un contexto donde el RIGI «común y corriente» ya acumula solicitudes por casi USD 95.000 millones. Cabe preguntarse: ¿era necesario un nuevo régimen o es simplemente una estrategia para mantener la narrativa del «logro histórico» mientras la economía real sigue esperando que el derrame llegue a la góndola del supermercado?

Beneficios para pocos, promesas para muchos

El RIGI original ya ofrecía:

  • Baja de Ganancias del 35% al 25%.

  • Exención de derechos de exportación (mientras el resto de los mortales sigue pagando retenciones).

  • Acceso a arbitraje internacional, porque confiar en la justicia local es, aparentemente, demasiado pedir para las inversiones de relevancia.

Con el «Súper RIGI», se espera que estas ventajas se profundicen. Mientras tanto, en Salta, proyectos como Rincón (Río Tinto) y Diablillos (AbraSilver) ya suman inversiones por miles de millones bajo el régimen actual. ¿Necesitarán también ellos el «Súper» tratamiento?

Cerrando con su habitual «MAGA» y «VLLC», el Presidente dejó claro que su modelo de desarrollo se apoya en enclaves de alta rentabilidad y beneficios excepcionales para grandes capitales. La duda que queda flotando es si este «Súper RIGI» creará empleos para los argentinos de hoy o si, al igual que los sectores a los que apunta, esos puestos de trabajo también serán algo que «nunca ha existido» en la práctica para la clase media.

Por ahora, Salta y el resto de las provincias miran de reojo. Los números en los Excel del Ministerio de Economía cierran de maravilla; ahora solo falta que el «avión presidencial» aterrice en una realidad donde el ciudadano común no necesite un «Súper Sueldo» para llegar a fin de mes.

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