Las cifras de la violencia machista en Salta alcanzaron un punto crítico que desnuda las fallas del sistema de protección provincial. La directora del Observatorio de Violencia contra las Mujeres (OVCM), Pilar González Sastre, confirmó un dato alarmante: en los primeros siete meses del año, la provincia registra 6 femicidios caratulados —más otros casos violentos en investigación—, igualando en apenas poco más de un semestre la totalidad de crímenes perpetrados durante todo el 2025.
A este trágico balance se suma una demanda judicial desbordada. Tan solo en el Distrito Judicial Centro se reciben entre 100 y 110 denuncias por día, un volumen vertiginoso que expone la dimensión real del problema, aun cuando estadísticas nacionales indican que menos del 50% de las víctimas llega a denunciar y que tardan un promedio de 7 años en hacerlo.
Frente a este escenario, González Sastre cuestionó la eficacia de la política pública actual tras 12 renovaciones consecutivas de la emergencia social en la provincia. «Hay que replantearse si realmente estamos en emergencia o si ya tenemos una cuestión estructural. Tenemos normativa y herramientas, pero siempre llegamos tarde», advirtió.
Recursos insuficientes y falta de cobertura municipal
La saturación del sistema se traduce en respuestas estatales limitadas:
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Falta de botones antipánico: Ante la escasez de dispositivos y la imposibilidad de destinar custodia policial a las más de 100 denuncias diarias, se apela a aplicaciones móviles que requieren conectividad a internet, dejando desprotegidas a zonas rurales.
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Retroceso en los municipios: Solo entre el 65% y el 70% de las intendencias salteñas conserva un área de género activa, ya que varios municipios eliminaron estas oficinas por recortes presupuestarios.
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Denuncias falsas marginales: El Ministerio Público Fiscal señala que representan apenas el 0,3%, por lo que la retractación de las víctimas es leída por los especialistas como un síntoma de riesgo extremo y no como una mentira.
Desde el Observatorio insistieron en que, ante cifras que posicionan a Salta por encima de la media nacional, es urgente pasar del discurso de la emergencia a la acción estructural, reforzando la detección temprana en escuelas y hospitales antes de que sea demasiado tarde.