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Escándalo internacional: Argentina facilitó la huida de Flávio Bolsonaro tras la prohibición de salida de Brasil

Pese a que el senador e hijo del expresidente brasileño tenía prohibido salir de su país y debía entregar su pasaporte por orden judicial, cruzó por Misiones en combis custodiadas por la PSA y abordó un vuelo privado en Puerto Iguazú hacia Guayaquil. El operativo exprés expuso el uso de la estructura de seguridad argentina para blindar a un aliado político prófugo de la Justicia.

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En un episodio que compromete seriamente las relaciones diplomáticas y el respeto a la cooperación institucional en la región, Argentina se convirtió en el escenario de paso para la huida de Flávio Bolsonaro. El candidato derrotado en el balotaje presidencial de Brasil abandonó su país de forma intempestiva para eludir el accionar de la Justicia brasileña, contando con una llamativa y veloz logística facilitada en suelo argentino.

Bolsonaro enfrenta una prohibición de salida del territorio brasileño y la orden de entrega de su pasaporte, dispuestas por el juez del Tribunal Supremo, Alexandre de Moraes, en el marco de una causa por presunto blanqueo de capitales. Sin embargo, en la noche del martes, el senador irrumpió en Misiones a bordo de combis con vidrios polarizados que atravesaron el paso fronterizo del Puente Internacional Tancredo Neves.

Custodia policial y aeropuerto a disposición

Lo que genera mayor indignación y severos cuestionamientos es el rol activo de las fuerzas de seguridad locales. Lejos de actuar con prudencia o rigor ante un dirigente con impedimentos legales en su país de origen, las camionetas ingresaron a máxima velocidad escoltadas por patrulleros de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que abrieron paso directamente hacia la pista del Aeropuerto de Puerto Iguazú.

A las 22:50, la Dirección Nacional de Migraciones registró el ingreso de Flávio Bolsonaro junto a su esposa y sus dos hijas con «documentación hábil» y alegando que «no registraban impedimento legal». Apenas 40 minutos después, a las 23:30, la comitiva ya estaba a bordo de un jet privado Gulfstream G400 de la empresa Baires Fly S.A., que despegó a las 0:21 del miércoles con rumbo a Guayaquil, Ecuador, como escala previa a su eventual destino en Estados Unidos.

El operativo, caracterizado por el secretismo, la celeridad y la cobertura oficial, deja al descubierto la alineación ideológica del Gobierno argentino para garantizar impunidad y paso libre a un aliado político. Al poner la infraestructura estatal y la escolta armada al servicio de un prófugo internacional, la Argentina no solo tensa la relación bilateral con el nuevo gobierno electo de Brasil, sino que degrada el rol de sus instituciones al transformarlas en una aduana de escape para la política regional.

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