Excelencia y tradición: El Grupo Vocal Encuentro brindó una magistral Misa Criolla en la Parroquia San José
En una jornada marcada por la espiritualidad y el talento local, el Grupo Vocal Encuentro presentó la Misa Criolla en la parroquia San José. Bajo la dirección del profesor Anatolio Fernández, quince voces metanenses dieron vida a la obra de Ariel Ramírez, transformando la celebración del novenario en un evento cultural que unió a la comunidad en el camino hacia la fiesta del Santo Patrono.
En el marco de las solemnes celebraciones por el novenario en honor al Santo Patrono de la ciudad, la Parroquia San José fue escenario el pasado domingo de un acontecimiento cultural y religioso de gran envergadura. El Grupo Vocal Encuentro deleitó a los fieles presentes con la interpretación de la Misa Criolla, la obra cumbre de Ariel Ramírez que fusiona la liturgia con los ritmos folclóricos de nuestra tierra.
Bajo la dirección del profesor Anatolio Fernández, el conjunto local se presentó con una formación de aproximadamente quince voces, organizadas meticulosamente en cuerdas corales. Lo que hizo especial a esta presentación fue el compromiso con la excelencia musical: la agrupación trabajó sobre la partitura original, lo que demandó una preparación técnica específica y un riguroso ensayo coral.
El director Fernández destacó que la invitación surgió de la propia comunidad parroquial y del padre Mario Maita, quienes buscaron integrar una propuesta de alto nivel artístico al programa espiritual que vive la ciudad antes del gran festejo del 19 de marzo.
El Grupo Vocal Encuentro está integrado por un talentoso equipo de músicos y cantores: Pepe Zamora, Luis Cabezas, Sergio Quiroga, Miguel Villalba, Micky Zambrano, Daniel Reynoso, Anatolio Fernández, Roberto Moyano, Irma Escandar, Pamela Valdez, Georgina Camacho, Lidia López, Lena Fernández, Alejandro Coronel, Iván Sosa y Carlos Mercado que demostraron una sólida amalgama de talento.
Esta mixtura permitió que los instrumentos y las voces se entrelazaran para transmitir la fuerza de piezas como el «Kyrie» o el «Gloria», logrando un clima de profunda espiritualidad que fue ovacionado por los asistentes al finalizar la celebración eucarística.