Las calles de San José de Metán volvieron a teñirse de espiritualidad y tradición. Ayer, la comunidad parroquial de Nuestra Señora de Fátima celebró su día central, logrando una convocatoria que reafirma la vigencia de una de las festividades religiosas más profundas del calendario local.
Desde temprano, familias de distintos barrios de Metán comenzaron a congregarse en las inmediaciones del templo. La jornada no solo fue un acto religioso, sino un punto de encuentro para vecinos que, año tras año, mantienen viva esta herencia cultural.
La jornada de este año tuvo un relieve institucional y espiritual superior con la participación del Arzobispo de Salta, Monseñor Mario Antonio Cargnello, quien llegó a la ciudad para encabezar los actos centrales, caminando junto a los fieles durante la procesión y brindando una bendición especial a las familias metanenses presentes.
La Misa Solemne y la posterior procesión fueron los momentos de mayor recogimiento. Durante el recorrido, la imagen de la Virgen fue escoltada por una multitud que, entre cánticos y pañuelos blancos, expresó sus agradecimientos y pedidos, transformando el trayecto en una verdadera manifestación de fe popular.
Como marca la identidad salteña, el cierre de la celebración estuvo signado por el tradicional desfile gaucho. Los diferentes fortines de la zona, con sus caballos y vestimentas típicas, rindieron honores a la Santa Patrona frente a la mirada atenta de los vecinos que colmaron las calles.