El psicólogo licenciado Fernando Serrano Urdanibia (MP 1894) dedicó su última columna a un tema que, aunque muchas veces pasa inadvertido, afecta a miles de personas en distintos ámbitos: el gaslighting, conocido en español como “luz de gas”. Se trata de una modalidad de maltrato psicológico que opera de manera sutil pero con efectos profundamente destructivos, llevando a la víctima a dudar de sus recuerdos, emociones e incluso de su propia percepción de la realidad.
“Si me dejas, haré una locura”, “Nunca me hubiera imaginado que te comportaras así conmigo”, o “Todo esto lo hice por vos, ¿por qué no podés hacer algo tan simple por mí?” son algunas de las frases típicas que ejemplifican este mecanismo de manipulación. El licenciado Serrano explicó que este tipo de expresiones generan confusión y sentimientos de culpa, hasta el punto de llevar a la persona a preguntarse si lo que vivió realmente ocurrió como lo recuerda.
Un término con origen teatral
El concepto de gaslighting surgió de la obra de teatro “Gas Light”, escrita por Patrick Hamilton en 1938, en la que un hombre manipula a su esposa hasta convencerla de que está perdiendo la razón. En la trama, el marido modificaba pequeños detalles del hogar y negaba sistemáticamente los cambios, logrando que su mujer dudara de sí misma.
La especialista estadounidense Susan Forward introdujo el término en el campo psicológico a fines de los años noventa, describiéndolo como una forma de abuso emocional en la que el agresor hace que la víctima cuestione su memoria, su juicio y su cordura.
Serrano destacó que esta manipulación no se limita a la pareja. Puede presentarse en vínculos familiares, amistades o entornos laborales. “El gaslighting implica siempre un ejercicio de poder, donde alguien busca imponer su versión de la realidad sobre otra persona, debilitando su autoestima y generando dependencia emocional”, señaló.
Cómo identificarlo
Según el profesional, algunas señales frecuentes son:
- Críticas reiteradas que buscan hacer sentir a la persona inferior o inútil.
- Ridiculización en público para restarle valor a sus reclamos.
- Difusión de mentiras a terceros con el objetivo de aislarla socialmente.
- Alternancia entre maltrato y gestos afectuosos, que generan confusión.
Serrano remarcó que expresiones como “Lo estás inventando”, “Necesitás ayuda” o “No es para tanto” son estrategias habituales utilizadas por quienes ejercen este tipo de violencia emocional.
Consecuencias y prevención
El gaslighting daña la autoestima, deteriora el autoconcepto y puede llevar a la víctima a una pérdida de identidad. En el ámbito laboral, se manifiesta en críticas desmedidas, acusaciones falsas y exclusión. En las amistades, se utiliza para forzar conductas contrarias a las convicciones personales.
El licenciado Serrano subrayó que el primer paso para evitar este tipo de manipulación es reconocerla. “No se debe justificar el maltrato en nombre del amor ni aceptar que una relación de pareja, de trabajo o de amistad produzca sufrimiento constante. Buscar apoyo en familiares, amigos o profesionales de la salud es fundamental para salir de este círculo”, sostuvo.
Finalmente, recordó que ninguna relación sana debería generar miedo, inseguridad o dudas permanentes sobre la propia percepción: “El amor nunca puede confundirse con manipulación ni con abuso emocional”.