El vocero presidencial anticipó sanciones contra los empleados estatales. La CGT estalló de bronca.
La medida de fuerza convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) para el próximo 24 de enero genera preocupación en el gobierno nacional, que ahora evalúa la posibilidad de descontar el día a los empleados estatales que se sumen al paro. La iniciativa tiene a Pablo Moyano como uno de sus principales impulsores.
«Estamos analizando como una posibilidad cierta la opción de descontar el día a aquellos empleados estatales que adhieran al paro», confirmó Manuel Adorni, vocero presidencial, durante una rueda de prensa en Casa Rosada.
La CGT, en su plenario de delegaciones regionales, respaldó «contundente y unánimemente» la estrategia de la cúpula cegetista en rechazo del DNU 70, que contiene la reforma laboral. El paro de 12 horas con movilización, programado para el 24 de enero, será replicado en distintas provincias.
Pablo Moyano, cotitular de la CGT, ratificó la unidad cegetista «a pesar de algunas diferencias» y destacó que el objetivo es claro: «voltear el DNU, voltear la Ley Ómnibus y movilizar el 24». A su vez, llamó a estar presentes en cada conflicto que surja.
En respuesta a esta manifestación, el comité de Pymes, Emprendedores y Productores (PEP) convocó a un cacerolazo contra el paro general impulsado por la CGT. Rodolfo Llanos, presidente de la Unión de Emprendedores de la República Argentina, estimó unas 4.000 adhesiones de pymes, emprendedores y empresarios en apoyo a la reforma laboral propuesta por el DNU 70.
El PEP considera que estas reformas fomentarán la creación de empresas, las exportaciones y la atracción de inversiones, así como la generación de nuevas fuentes de trabajo. El cacerolazo busca expresar el descontento contra la CGT y transmitir el mensaje de que es necesario poner en marcha el país.