Tras semanas de intensa búsqueda, efectivos policiales hallaron este miércoles el cuerpo de la docente Nancy Godoy en las inmediaciones del departamento de Esquina. El cadáver fue localizado semisumergido en un viejo potrero, dentro de una zona de difícil acceso que aún no había sido rastrillada. A pocos metros del lugar, los investigadores secuestraron un bolso.
Debido al avanzado estado de descomposición del cuerpo —afectado por la acción del agua y la fauna autóctona—, los restos fueron derivados al Instituto Médico Forense para la autopsia de rigor. Los fiscales a cargo de la causa, Javier Mosquera y María Andrea González, se trasladaron en helicóptero hasta el lugar del hallazgo.
Godoy se desempeñaba como directora suplente en la Escuela Rural N° 626 del paraje El Malezal. Su desaparición ocurrió el 7 de octubre, cuando debía regresar de la zona rural. Tras la denuncia presentada por su familia el 15 de octubre, se activaron los operativos que terminaron por confirmar la hipótesis del crimen, el cual habría sido ejecutado mediante una planificación conjunta entre varias personas, sin descartar un ataque sexual previo.
Por disposición del juez de Garantías Jorge Gustavo Vallejos, cinco sospechosos cumplen prisión preventiva:
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Ireneo Zarza (capataz de la estancia «El Curupí» donde funciona la escuela), Felipe Dionisio Sandoval (capataz) y Nahuel Rojas están imputados por femicidio.
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Rosa Leguizamón (pareja de Rojas y última persona en verla con vida) fue imputada por homicidio simple.
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Ernesto Ezequiel Bordón se encuentra detenido bajo el cargo de falso testimonio.
El desgarrador testimonio de su hijo
Tras confirmarse el trágico desenlace, su hijo Sebastián brindó unas emotivas palabras para recordar a su madre:
«Arruinaron la vida de mi madre, que tenía todavía propósito en esta tierra, que tenía más para dar. Era una mujer trabajadora, luchadora, que nos protegía a los tres hijos y daba todo por nosotros».
En su relato, el joven remarcó los valores transmitidos por la docente a lo largo de su vida:
«Me siento orgulloso de ser su hijo, me ha dejado un legado de compromiso y de ser honesto a todo lugar. Mi mamá tuvo una vida dura, fue entregada de chiquita y aún así sabía perdonar y dar amor. Quería trabajar y le cortaron las alas de triunfar, pero me agarro de algo: ella está con Jesús».