Metán

La devoción y el cuidado detrás de los Solemnes Cultos del Señor y la Virgen del Milagro

Durante días, un grupo de colaboradores trabajó con dedicación para preparar altares e imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, asegurando que la procesión del lunes 25 de agosto reflejara devoción, tradición y compromiso comunitario.

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La ciudad vivió con especial fervor los días previos a los Solemnes Cultos en honor al Señor y la Virgen del Milagro,  procesión central que se desarrolló el pasado lunes 25 de agosto. Este año, la celebración cumplió 77 años desde que las imágenes fueron proclamadas patronos tutelares de la comunidad tras los movimientos telúricos de 1948, aunque los patronos oficiales sigan siendo San José y la Virgen del Carmen.

La preparación de las imágenes y la ornamentación de los altares comenzó días antes, con un equipo de colaboradores que trabajó con dedicación y precisión. Entre ellos, Conce Hernández, peluquera que durante 23 años se encargó de maquillar, peinar y vestir a la Virgen del Milagro; Eva López, Silvia Tolaba, y Romina Carbajal; responsables de la ornamentación desde hace una década; y Evelia Guzmán, Mirian Flores, Betty Flores, Guadalupe Soria, Rocío Solorza, Vanesa Martínez, Silvia Tolaba y Ceci Solaligue.

El equipo también contó con la participación de figuras institucionales y religiosas, como Josías Acuña, Franco Giromini, David Graneros; los padres Donald, Carlos Castillo y Maxi Goitia, y la 2da directora del Distrito de Prevención N°3, Crio. My. Lic. Mercedes Guantay, quien colaboró por primera vez en la ornamentación en Metán. En este marco, se resalta también la presencia constante del personal de la División Infantería. Su aporte resulta fundamental cada año en las tareas de armado de los tronos, en el ingreso solemne de las imágenes durante la jornada de entronización y en la bajada de las mismas para su ornamentación. Su labor, siempre discreta y respetuosa, otorga un acompañamiento especial que fortalece el sentido comunitario y realza la trascendencia religiosa de la celebración.

La coordinación y esfuerzo de cada uno permitió que los altares estuvieran listos para la llegada de los fieles y la celebración de la procesión.

Las imágenes fueron cuidadosamente decoradas con flores blancas y rojas, siguiendo la tradición que se mantiene desde hace más de siete décadas. La atención al detalle, el orden en la preparación y la participación comunitaria reflejaron no solo la devoción hacia el Señor y la Virgen del Milagro, sino también la transmisión de una tradición que une historia, fe y compromiso local.

En la jornada central, los fieles pudieron apreciar el resultado de semanas de trabajo; altares ornamentados con esmero, imágenes engalanadas con vestimentas y coronas, y un ambiente de respeto y solemnidad que caracterizó cada paso de la procesión. Así fue que la celebración reafirmó la centralidad del Señor y la Virgen del Milagro en la vida religiosa de Metán, consolidando una devoción que perdura generación tras generación.

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