Salta

La misa del Milagro: Cargnello lanzó críticas contra el individualismo y el «sálvese quien pueda»

En la misa estacional del Milagro, el arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, pronunció una homilía que resonó con críticas al pensamiento individualista. Ante miles de fieles y autoridades, instó a vivir la fe como un acto de solidaridad y comunidad, en un claro mensaje que muchos interpretaron como una confrontación con las ideas libertarias del presidente Javier Milei.

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En el marco de la tradicional misa estacional del Milagro, celebrada este 15 de septiembre en la Catedral Basílica, el arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, pronunció una homilía que resonó con fuerza entre los miles de fieles y autoridades presentes. Su mensaje se centró en la solidaridad y el valor del «nosotros», un discurso que muchos interpretaron como una clara postura crítica frente a las ideas individualistas promovidas por el presidente Javier Milei.

Cargnello, con un lenguaje directo, instó a los fieles a trascender el pensamiento individual y a abrazar la comunidad. “No podés creértelas solo, Dios nos llama a servir a los demás. No podés ponerte delante de Dios en un mío, en un tú que no te lleve a un nosotros”, afirmó. Esta frase, en un contexto de debate nacional sobre el rol del Estado y la asistencia social, fue vista como una crítica velada al concepto de «sálvese quien pueda», asociado a las políticas libertarias.

«El Milagro es un don para compartirlo con los demás»

El obispo, quien recordó la historia del pacto de fidelidad que une a Salta con sus patronos desde 1845, destacó que la fe no es un asunto personal e individual, sino un acto de responsabilidad social. «Pensar solo en tu familia, tu barrio, tus amigos, tu provincia, tu nación, el mundo», sostuvo, subrayando que el compromiso cristiano se extiende a la totalidad de la sociedad.

En un momento de su discurso, Cargnello hizo referencia a la cruz, no como un símbolo de sufrimiento, sino como una invitación al amor y la hermandad. “Su cruz no es la tortura, sino aceptar la muerte de los que eran destruidos para hacernos hermanos. Por eso, al celebrar el Milagro, abrimos el corazón para sentirnos más unidos”, reflexionó.

El arzobispo también agradeció la masiva participación de los peregrinos, a quienes calificó como la fuerza que «sacude nuestra inercia» y recuerda que el Milagro es un «don de Dios para Salta, para compartirlo con los demás». El mensaje del prelado fue un llamado a la acción y a la solidaridad: «Que Salta se ponga al servicio de todos. Que Él nos dé fuerza para hacerlo y nos saque de cualquier tentación de instalarnos».

 

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