La tan esperada reparación de la Ruta 9/34, a cargo de Corredores Viales S.A., finalmente está en marcha después de años de abandono y un estado de deterioro que generó un sinfín de tragedias. Tras incontables accidentes y vehículos destruidos, la calzada fue sometida a un proceso de fresado como parte de la primera etapa, que precede la colocación de la nueva capa asfáltica. Esta obra, que busca devolver la seguridad a una ruta históricamente peligrosa, llega después de un largo periodo de espera y desesperación para quienes transitan a diario por allí.
Sin embargo, un grupo de desocupados, ajenos a la UOCRA, ha amenazado con interrumpir las obras si no se contrata mano de obra local, lo que generó una vez más un punto de tensión. Es completamente legítimo el reclamo por empleo en un contexto económico tan difícil, y no se puede desconocer la necesidad de trabajo que atraviesan muchos ciudadanos. Es una demanda que debe ser atendida y canalizada adecuadamente. Sin embargo, no se puede perder de vista que la reparación de esta ruta es una cuestión de vida o muerte, literalmente.
La intervención de Corredores Viales no puede ser detenida por un reclamo que, aunque válido, no debe interrumpir el curso de una obra que busca justamente evitar más tragedias. La seguridad vial es una prioridad que no se puede postergar. Es necesario que los esfuerzos por mejorar la infraestructura y salvar vidas sigan adelante, pero también que el reclamo por empleo local se realice de forma que no ponga en peligro el progreso de los trabajos.