Metán

La semilla de la fe: de aquellos 10 peregrinos pioneros de Metán a la multitud de 12 mil que hoy transforma a Cobos

Hace más de tres décadas, Alejandro Cazón pidió permiso a la familia Vidaurre para descansar al costado del camino en su marcha hacia el Milagro. Durante el Milagro, la historia viva de ese primer abrazo de fe entre Metán y Cobos se plasmó en un emotivo encuentro entre el primer peregrino y la familia.

Publicado

de

La relación entre la localidad de Cobos y los peregrinos de San José de Metán es, quizás, uno de los testimonios más conovedores y emblemáticos que explican la verdadera magnitud del Milagro salteño.

Todo comenzó hace más de 30 años con un gesto humilde y una puerta que se abrió en medio de la noche. Alejandro Cazón, considerado uno de los grandes pioneros de las caminatas de fe desde el Sur Salteño, llegó exhausto a Cobos junto a un puñado de no más de diez personas. Pidió permiso para descansar a un costado del camino. Del otro lado estaban los padres de Germán Vidaurre, quienes no solo les hicieron un lugar, sino que les abrieron el corazón y les brindaron abrigo.

Aquel pequeño abrigo familiar fue la semilla. Año tras año, la modesta posada en la vereda fue multiplicando sus panes y su espacio. Hoy, esa misma familia y la comunidad de Cobos reciben durante los días 11 y 12 de septiembre a una impresionante multitud de más de 12 mil peregrinos que avanzan hacia los pies del Señor y la Virgen del Milagro.

«Para nosotros septiembre es un mes hermosísimo, nos tira la sangre, el ir y ayudar. Esto nace con mi madre y mi padre, que comenzaron recibiendo a una familia de Metán que eran 10 personas», relató emocionado Germán Vidaurre, al recordar el legado de solidaridad que sus progenitores mantuvieron intacto a lo largo de más de tres décadas.

Por su parte, Noemí Cazón, hija de Alejandro Cazón, revivió con nostalgia el origen de esta gesta que marcó a generaciones de metanenses: «Primero eran dos, después unos poquitos más. Mi papá pidió permiso para quedarse ahí a un costado. Es excelente la familia Vidaurre, de hace muchísimos años que nos reciben con tanto amor, y miren ahora la cantidad de peregrinos que albergan».

Espacio publicitario

Como símbolo inborrable de esa gratitud construida paso a paso y año tras año, la familia Cazón entregó en esta edición una hermosa placa de cerámica con la imagen de la Virgen del Milagro a la familia Vidaurre, en nombre y representación de todos los peregrinos de Metán.

El gesto no solo inmortaliza la iniciativa de Alejandro Cazón y el esfuerzo de los primeros peregrinos, sino que consagra a Cobos como el abrazo fraternal e imprescindible donde el Sur Salteño renueva sus fuerzas para seguir caminando con el alma.

+ Leídas

Salir de la versión móvil