Metán

La voz de la calle: Humberto, entre lomos de burro, tránsito y el flagelo de la droga

Humberto Romero, vecino y trabajador, advirtió sobre el aumento de la inseguridad y las dificultades para circular por la ciudad, especialmente por los lomos de burro. Aseguró que la situación se agravó en los últimos años y afecta a quienes deben movilizarse a diario por cuestiones laborales.

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La cotidianeidad de Humberto Romero es la de tantos trabajadores metanenses que recorren la ciudad a bordo de su vehículo particular. Con años de experiencia en la calle y un conocimiento detallado de cada rincón del ejido urbano, expresó una serie de observaciones sobre problemáticas que, según su testimonio, se han agravado con el paso del tiempo.

«Paso entre 100 y 200 lomos de burro por día», dijo sin rodeos. Su jornada transcurre mayormente al volante, cumpliendo con entregas y traslados. “Siguen poniendo lomos de burro como si fueran la solución a todos los problemas. Yo no sé cuántas vidas han salvado, pero sí sé de muchos accidentes, fracturas y vehículos destrozados”, manifestó. En su relato, aludió a remiseros, ambulancias, patrulleros y bomberos, quienes también padecen las consecuencias de esta medida vial repetida en exceso.

Según detalló, existen zonas de la ciudad con un número desproporcionado de reductores. «Desde la avenida Libertad hasta el barrio Balneario hay 11 lomos en apenas cuatro cuadras», ejemplificó. También mencionó un pasaje recientemente pavimentado al que, a pesar de su escasa extensión, ya se le incorporó un nuevo reductor. «Están llenando la ciudad de lomos de burro», lamentó.

Romero también cuestionó la efectividad real de estas estructuras. “El que anda fuerte, lo hace con o sin lomo de burro. Las camionetas grandes ni lo sienten, y las motos pasan por los costados o por arriba”, explicó. En cambio, afirmó que quienes se ven perjudicados son los trabajadores que circulan de manera constante, los servicios de emergencia y los transportistas. “Yo tengo que cambiar tren delantero y amortiguadores cada ocho meses. Antes lo hacía cada dos años”, sostuvo.

Otro aspecto que abordó fue el comportamiento generalizado frente a las normas de tránsito. «En todos los semáforos, todos cruzan en rojo, especialmente las motos. Sin casco, sin respeto», afirmó. Reconoció que, por razones laborales, a veces debe detenerse en doble fila. «No hay otra manera de hacer el reparto si no quiero caminar cinco cuadras con un cajón de soda», aclaró. Sin embargo, subrayó que la falta de cumplimiento de las reglas es generalizada y que el nivel de respeto ha disminuido notablemente. «Antes, un policía te decía algo y obedecías. Hoy, no respetan a nadie», sentenció.

Drogas e inseguridad: la preocupación crece en los barrios

Romero también se refirió con preocupación al avance del consumo de drogas y sus efectos en los barrios de Metán. Señaló puntos críticos como la calle Libertad, las inmediaciones de la Ruta Nacional 9/34 y sectores de los barrios Norte, El Jardín, Matadero, Virgen del Valle y Diógenes Zapata. «A la mañana temprano ya hay chicos drogándose contra las paredes. Vienen con palta, mandarina o lo que sea para vender y comprar droga», relató.

Destacó la presencia y el accionar de la policía, en particular de la División Motorizada, pero expresó su frustración con la falta de resultados a nivel judicial. “He visto cómo se llevaban detenida a una señora por venta de droga, y a los pocos días estaba de nuevo en su casa, vendiendo”, afirmó. Para Romero, el problema no radica solo en el accionar policial, sino en la debilidad de las sanciones. «Hace falta un cambio en la justicia, porque si no esto se va a ir de las manos», advirtió.

Con la crudeza de quien vive la realidad desde el asfalto, Humberto Romero no recurrió a eufemismos. Sus palabras reflejan el sentir de muchos vecinos que recorren la ciudad diariamente, sorteando obstáculos viales, esquivando la imprudencia en el tránsito y observando con impotencia cómo la droga avanza en los barrios. Su testimonio es una fotografía sin filtro de un Metán que, según su mirada, ha cambiado notablemente en los últimos años.

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