A más de 13 años de la desaparición de María Cash, la joven de 26 años que fue vista por última vez el 8 de julio de 2011 mientras viajaba hacia el norte del país, la causa continúa abierta con nuevos avances. En este contexto, el fiscal federal Eduardo Villalba confirmó que se realizarán nuevos rastrillajes en un tramo de 30 kilómetros de la ruta nacional 16, como parte de las acciones para dar con el paradero de su cuerpo.
La ruta 16, considerada un recorrido habitual del camionero Héctor Romero, imputado por el homicidio de la joven, es el punto de foco de estos nuevos operativos. Romero, quien transportaba mercadería hacia Joaquín V. González, utilizaba esta vía frecuentemente, lo que ha llevado a los investigadores a centrar sus esfuerzos en sectores estratégicos de la ruta.
El operativo, que contará con la participación del Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas (SIFEBU) y el Cuerpo de Investigadores Fiscales (CIF), se enfocará en tres puntos clave de la ruta 16. Estos fueron seleccionados por sus características geográficas, que podrían haber facilitado el ocultamiento de un cuerpo: la zona del Boquerón, El Tunal y otros sectores aislados de la ruta, con baja visibilidad y poca circulación vehicular. En cambio, se ha descartado la ruta 9/34, que presenta mayor tránsito y dificultaría la ocultación de evidencias.
Uno de los elementos fundamentales en la investigación ha sido la geolocalización del teléfono de Romero, que reveló que estuvo detenido durante más de una hora en un tramo específico de la ruta 16 el 9 de agosto de 2011, más de un mes después de la desaparición de María Cash. Este dato ha reforzado la hipótesis de que el cuerpo podría haber sido descartado en ese sector.
A pesar de las dificultades que presenta el operativo, como las condiciones climáticas adversas propias de la temporada de lluvias, el SIFEBU desplegará tecnología avanzada como drones, perros rastreadores y otros recursos para optimizar las tareas. Se priorizarán los sectores cercanos a cursos de agua y aquellos con menos visibilidad, donde las probabilidades de hallar pistas sean más altas. El proceso de búsqueda, según las autoridades, podría extenderse por semanas o incluso meses, dependiendo de los resultados obtenidos en los primeros rastrillajes.