La comunidad católica de San José de Metán celebró este lunes los Solemnes Cultos al Señor y la Virgen del Milagro, en una jornada marcada por la devoción popular, el recuerdo histórico y un profundo sentido de unidad cristiana.
La misa central fue presidida por monseñor Daniel Fernández, obispo de Jujuy, quien en su homilía señaló que la fecha constituye “el momento culminante de la novena” y representa para el pueblo la renovación de un pacto de fe que se sostiene desde hace 77 años, tras los terremotos de 1948. En su reflexión, monseñor recordó también los hechos de 1692 en Salta, cuando se atribuyó a la intercesión del Señor y la Virgen del Milagro la protección frente a los temblores.
“Cada uno de nosotros puede decir lo que expresó San Pablo: ‘Me amó y se entregó a la muerte por mí’. La cruz levantada en alto es el signo que nos atrae y que nos recuerda cuánto nos ama Dios”, expresó Fernández, remarcando la importancia de que la fe se viva tanto en la experiencia personal como en el compromiso comunitario.
Antes del ingreso de las imágenes, se realizó un reconocimiento a los sacerdotes que acompañaron las celebraciones del novenario. Los padres Donald y Maxi recibieron un presente en agradecimiento por su labor y su cercanía con los fieles. De manera especial, la comunidad distinguió al padre Carlos Castillo, en nombre del intendente José María Issa, por sus 23 años de ministerio en Metán, guiando espiritualmente a generaciones de fieles.
Visiblemente conmovido, Castillo agradeció el gesto y, con humor, dijo que se trataba de un homenaje “inesperado e inmerecido”, palabras que dejó grabadas en un audio al no poder continuar por la emoción.
La celebración reunió a alrededor de 10 mil fieles, entre familias, jóvenes, agrupaciones religiosas y peregrinos de distintos puntos de la región, que dieron testimonio de una tradición que, más allá del paso de los años, mantiene su fuerza como expresión de fe, identidad y pertenencia para los metanenses.