Metán

Metán caminó con Cristo: fervor, entrega y lágrimas en un Vía Crucis conmovedor

La XIII edición del Vía Crucis Gaucho reunió a miles de fieles en una jornada de profunda fe. A través de cada estación, el pueblo revivió la pasión de Cristo, en un acto cargado de dolor, esperanza y unidad.

Publicado

de

Metán vivió una de las jornadas religiosas más sentidas del calendario litúrgico. En el contexto de la Semana Santa, la comunidad fue protagonista de la décimo tercera edición del Vía Crucis Gaucho, una manifestación pública de fe cristiana que se desarrolló en la tarde del Viernes Santo, con un importante acompañamiento de fieles, instituciones, autoridades y visitantes.

El acto comenzó en horas de la tarde, frente a la parroquia San José, y se extendió hasta el predio ubicado frente a la Terminal de Ómnibus. A lo largo del recorrido, se representaron las catorce estaciones del camino hacia el Calvario, en las que se evocaron los momentos centrales de la Pasión de Jesucristo: desde su condena hasta el descendimiento de la cruz.

En cada estación, participaron integrantes de la Academia Raíces Salteñas, con una puesta que conjugó religiosidad popular y respeto litúrgico. La representación final, junto a fortines gauchos, revivió los episodios más dolorosos del relato evangélico: el peso de la cruz, las caídas, el encuentro con la Virgen María, la ayuda de Simón de Cirene, el despojo, la crucifixión y el sepulcro. La escena concluyó con la interpretación de la “Zamba del Perdón”, en la que varias academias de danza se unieron en un cierre simbólico, cargado de respeto y silencio entre los presentes.

Durante la homilía, el párroco local, padre Carlos Castillo, remarcó el valor del sacrificio y del compromiso en la vida cristiana. «La cruz es el desafío más grande que enfrentamos como creyentes», afirmó. Y añadió: «Cristo llevó el dolor hasta el extremo por amor a nosotros. La cruz no se evita: se abraza por amor y por fe».

Espacio publicitario

En otro tramo de su mensaje, el sacerdote se refirió al contexto social y cultural, señalando la pérdida de valores vinculados al compromiso y al servicio. Mencionó con preocupación que en sus más de treinta años de ministerio es la primera vez que celebrará la Vigilia Pascual sin realizar ningún bautismo, señal de una disminución del compromiso sacramental. «Muchos ya no quieren sufrir, y por eso no se casan ni tienen hijos. Pero el amor verdadero implica entrega y, muchas veces, dolor», expresó.

Como lo establece la liturgia católica del Viernes Santo, no se realizó ninguna bendición ni sacramento. Sin embargo, al cierre del Vía Crucis, el padre Castillo impartió una oración de imprecación y bendición sobre los fieles presentes, pidiendo consuelo, perdón y fortaleza para quienes afrontan momentos difíciles. Recordó que «en la tumba de Cristo no hay desesperación, sino el anuncio de una esperanza: la luz pascual que se avecina».

El intendente de la ciudad, José María Issa, acompañó a los vecinos durante todo el recorrido, participando activamente de las estaciones y acompañando el caminar de la comunidad. Por su parte, la Unidad de Turismo Municipal, a cargo de Cristina Muñoz, junto a distintas áreas de la comuna, coordinó la logística y el operativo de seguridad, en conjunto con personal de apoyo y voluntarios.

La XIII edición del Vía Crucis Gaucho fue vivida con recogimiento, respeto y profunda devoción por parte de los presentes. Metán volvió a demostrar que la fe no es una mera tradición, sino una convicción que se expresa caminando juntos, en comunidad, y recordando que el sacrificio de Cristo sigue siendo actual para una sociedad que necesita esperanza, unidad y compromiso. La manifestación religiosa reafirma, año tras año, su valor espiritual, social y cultural en el corazón del pueblo metanense.

Espacio publicitario

+ Leídas

Salir de la versión móvil