Misionera salteña en Israel: “El amor debe vencer al miedo en tiempos de guerra”
Desde Tierra Santa, una religiosa salteña relató el drama que viven por el conflicto y pidió rezar para evitar más sufrimiento. Aseguró que no abandonarán a los niños discapacitados que cuidan.
En medio del agravamiento del conflicto armado en Medio Oriente, una misionera del Instituto Servidoras del Señor y la Virgen de Matará (SSVM), con presencia en Tierra Santa, envió un mensaje a través de Salta Sur, medio de comunicación del sur salteño para transmitir su preocupación y solicitar el acompañamiento espiritual desde Argentina. La religiosa salteña, identificada como Alb Iesua, compartió un testimonio conmovedor sobre las condiciones que atraviesan en Israel, donde permanece junto a niños discapacitados y huérfanos.
“La situación aquí está complicada, es por ello que pedimos que refuercen sus oraciones para evitar que el conflicto sea mayor aún. La guerra no es la solución a los problemas, en una guerra nadie gana, todos pierden”, expresó la misionera en el mensaje recibido por este medio.
La hermana pertenece a la comunidad religiosa fundada por el padre Carlos Miguel Buela, de derecho diocesano, que desarrolla tareas pastorales, educativas y de asistencia en zonas vulnerables y de conflicto. En su testimonio, la religiosa describió el protocolo de emergencia al que deben adaptarse a diario por los ataques con misiles.
“Cada vez que me suena el celular es para darme la alerta de misiles en curso. Aquí existe un sistema de seguridad grandísimo, me alerta el celular, espero unos minutos y suenan las alarmas de misil de Jerusalén, que será de uno a dos minutos y seguido viene la explosión del misil. Es el momento que tenemos para refugiarnos”, relató.
Pese al riesgo permanente, la comunidad religiosa decidió no evacuar. “No tenemos pensado evacuar, tenemos niños discapacitados con nosotras… muchos son huérfanos… no los vamos a abandonar. Nuestra misión es esta. Sabemos lo que significa el sufrimiento humano y, por causa de una guerra, ¿vamos a colocar mayor sufrimiento en esos niños que ya nacieron con una cruz bajo sus hombros? Me parece que aquí debe triunfar más el amor que el miedo”, sostuvo.
Consultada sobre la provisión de alimentos y recursos básicos, señaló: “La Providencia es grande, nunca nos abandona. Siempre digo que estos niños son los pararrayos de la ira de Dios… Si sirvo a Dios presente en ellos, Dios se encarga del resto”.
El testimonio, revela no sólo la crudeza de una guerra que no da tregua, sino también la convicción de quienes, aun en medio del peligro, optan por permanecer al lado de los más vulnerables. La religiosa pidió especialmente a la comunidad del sur salteño que “refuercen sus oraciones”, convencida de que “en estos momentos lo importante es volver a Dios pidiendo clemencia y misericordia”.