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Motosierra para los trabajadores y billetera abierta para los espías: el Gobierno recluta agentes de la SIDE con estética romana

Mientras la gestión nacional recortó más de 81.000 empleos públicos, paralizó obras y asfixia a las provincias con el argumento de que «no hay plata», lanzó una insólita campaña callejera para sumar espías a la central de inteligencia manejada por Santiago Caputo. Con afiches de estética imperialista, buscan ampliar el aparato secreto del Estado en plena época de ajuste social.

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En una Argentina castigada por el ajuste fiscal, la pérdida del poder adquisitivo y el recorte salvaje de partidas destinadas a salud, educación, infraestructura y subsidios al transporte en el interior, el Gobierno nacional encontró una llamativa excepción para su promocionada motosierra: la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).

Bajo la órbita del asesor presidencial Santiago Caputo, el Ejecutivo activó una campaña publicitaria en la vía pública para reclutar nuevos agentes secretos, apelando a una particular estética épica: afiches con la figura de un guerrero romano coronado con laureles y portando una bandera argentina, bajo la consigna «Buscamos a los mejores».

«No hay plata», pero sobran fondos para el espionaje

La iniciativa desata una contradicción insostenible en el discurso libertario. Según datos oficiales y registros del Presupuesto 2027, el Estado nacional ya eliminó 81.108 puestos de trabajo y mantiene en marcha un plan de retiros voluntarios para expulsar a otros 21.000 empleados. Sin embargo, ese drástico achique excluyó de cuajo a las estructuras de inteligencia y defensa.

Mientras a los gobernadores se les niegan fondos para reparar rutas destruidas, a los hospitales se les retacean insumos básicos y al interior se le niegan subsidios elementales para que un trabajador viaje en colectivo, el oficialismo decide engrosar las filas de los servicios secretos con la pretensión de montar una estructura «al estilo de la CIA» estadounidense.

Búsqueda con tintes épicos en medio de sospechas

La convocatoria pública, encabezada por el titular de la SIDE, Cristian Auguadra, y el subsecretario José Lago Rodríguez, invita a cualquier ciudadano con secundario completo a inscribirse en la web oficial hasta el 30 de noviembre. El llamado apela a slogans pomposos como «trabajar incansablemente en situaciones de alto riesgo y sin reconocimiento», para captar desde analistas y perfiles técnicos hasta personal administrativo.

La repentina expansión de la central de espías cobra mayor gravedad por el contexto en el que se gesta: una SIDE manejada tras las sombras por Santiago Caputo, quien viene acumulando poder en la estructura gubernamental y cuestionamientos mediáticos por su rol en operaciones opacas.

En un país donde más de la mitad de la población sobrevive bajo la línea de pobreza y las provincias padecen la indiferencia del poder central, la decisión de financiar una legión de espías mediante afiches imperiales deja en claro cuáles son las verdaderas prioridades del Gobierno: blindar su aparato de control mientras predica un equilibrio fiscal que solo ajusta a la gente común.

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