Metán

Nació en Rosario de la Frontera, creció bajo tutela judicial y hoy, a los 19 años, está embarazada y vive en la calle

Natalia Coronel pasó su infancia y adolescencia transitando por dispositivos de protección de menores, y hasta llegó a vivir dos años en la calle. Hoy, a sus 19 años y embarazada de cuatro meses, se encuentra sola viviendo en la calle. Su caso reabre el debate sobre la eficacia del sistema judicial en la protección de menores.

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Su vida es un testimonio de la falla del sistema de protección del Estado. Natalia Coronel, de 19 años, debería estar forjando su futuro, pero la realidad la encontró en una situación de extrema vulnerabilidad: vive en un asentamiento precario hecho de bolsas y chapas, sola y embarazada de cuatro meses.

Natalia nació en Rosario de la Frontera y, siendo solo una niña, fue separada de su familia biológica para ser ingresada a diversos dispositivos judiciales de protección de menores. Lo que debía ser un refugio seguro, se convirtió en una pesadilla.

La joven relata un oscuro historial dentro de estas instituciones. El maltrato que dice haber recibido la impulsó a una decisión desesperada: escaparse.

«Transité por varios dispositivos y me escapé por el maltrato. Llegué a vivir dos años en la calle, buscando refugio donde podía,» relata Natalia.

Al cumplir la mayoría de edad, la tutela del Estado se disolvió, dejándola prácticamente sin red de contención social ni recursos. Su actual hogar es un refugio de silobolsas en un precario asentamiento, mientras espera la llegada de su primer hijo. «Siempre se me han cerrado las puertas,» confiesa.

El caso de Natalia Coronel pone nuevamente el foco en la eficacia de los dispositivos judiciales y el rol de la Justicia en la protección de la infancia. La pregunta central que surge es si estos niños, criados fuera del ámbito familiar y en contextos a menudo traumáticos, salen realmente preparados y equipados para reincorporarse a la sociedad al cumplir los 18 años.

La Crítica al Sistema:

  • Sin Herramientas de Inserción: La experiencia de Natalia y otros jóvenes ex-tutelares demuestra que, si bien el sistema protege, en muchos casos no logra formar a los menores con las herramientas laborales, emocionales y habitacionales necesarias para la vida adulta.

  • La Fragilidad Post-18: Al alcanzar la mayoría de edad, estos jóvenes enfrentan el desalojo de los hogares sin un seguimiento adecuado, sin vivienda y, a menudo, sin un historial laboral o educativo estable.

La situación de Natalia, embarazada y en la calle, es un dramático llamado de atención para las autoridades. Si la vida en la calle fue la «salida» del maltrato en la infancia, la indiferencia del sistema en su adultez perpetúa el ciclo de vulnerabilidad.

Natalia necesita ayuda urgente. Para quienes deseen colaborar con vivienda, alimentos o asistencia para ella y su futuro bebé, comunicarse al teléfono 3876 63 7492.

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