Peaje de Cabeza de Buey: vecinos de Metán protestaron y obligaron a AUNOA a levantar las barreras
Encabezados por el abogado Federico Delgado, vecinos de Metán, usuarios de la traza nacional, se concentraron en la estación de peaje para denunciar cobros abusivos, demoras de más de 15 días en las obleas de TelePASE y el lamentable estado de la calzada. «Servicio que no se presta, no se paga», remarcaron ante una empresa que lleva dos semanas operando envuelta en irregularidades.
El malestar contenido de los conductores que transitan a diario la Ruta Nacional 9/34 volvió a detonar este jueves cerca de las 15.30 en la estación de peaje de Cabeza de Buey. Un nutrido grupo de vecinos de San José de Metán se apersonó en las cabinas para llevar adelante una manifestación en rechazo a las arbitrarias condiciones impuestas por la nueva empresa concesionaria AUNOA, que a tan solo dos semanas de haber desembarcado en el corredor vial ya acumula un repudio generalizado.
La protesta se concentró en el esquema punitivo del nuevo sistema de cobro: las obleas de TelePASE gestionadas por la web tardan más de 15 días en llegar a los domicilios, y ante la imposibilidad de retirarlas en la propia estación, la empresa castiga a los usuarios cobrándoles el doble de la tarifa si abonan de forma manual o con tarjeta. A este sobrecosto irrazonable se le suma la desidia histórica sobre el asfalto: pese a la millonaria recaudación y a las promesas de cambio de firma, la cinta asfáltica continúa plagada de deformaciones y pozos que ponen en riesgo vidas humanas.
Durante la jornada se vivieron momentos de alta tensión cuando los manifestantes abordaron a los automovilistas para exponer la situación e invitarlos a no abonar la tarifa. La respuesta fue unánime: una catarata de bocinazos de apoyo que obligó a los directivos de AUNOA a levantar las barreras y dejar pasar el tránsito libremente para evitar que el conflicto se desbordara.
La convocatoria estuvo encabezada por el abogado metanense Federico Delgado, quien sintetizó el reclamo con una frase categórica: “Servicio que no se presta, no se paga”. La rebelión en Cabeza de Buey no solo dejó en evidencia el hartazgo de una comunidad cansada de pagar por rutas intransitables, sino que marca un claro límite ciudadano ante los abusos corporativos de una concesionaria que debutó de la peor manera en el sur salteño.