En una sesión cargada de tensión y posturas encontradas, la Cámara de Diputados de Salta aprobó el proyecto de Reforma Electoral que ahora aguarda su tratamiento en el Senado. La iniciativa, que modifica sustancialmente el sistema de votación para legisladores e intendentes, se convirtió en el epicentro de una polarización política que divide aguas entre quienes ven una actualización necesaria y quienes alertan sobre una distorsión de la voluntad popular.
El nuevo esquema establece que los votos de las distintas listas que integran un mismo frente se sumarán para definir al espacio ganador en las categorías locales. Entre los puntos principales se destacan:
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Acumulación de votos: Las listas internas (hasta cuatro por frente) suman para el espacio común.
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Sin pisos mínimos: Se eliminan los porcentajes de votos requeridos para ingresar a la distribución de cargos por sistema D’Hondt.
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Ficha Limpia y Salud: Se incorpora la obligatoriedad del narcotest para los candidatos.
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Unificación: Se sintetiza la instancia interna y la general en un solo acto electoral.
Para los legisladores del bloque mayoritario, la reforma es la respuesta lógica tras la derogación de las PASO. El diputado Gustavo Dantur defendió la medida argumentando que permitirá «mayor claridad sobre las posturas políticas» y pidió no subestimar la capacidad de elección del ciudadano.
En la misma línea, la diputada Socorro Villamayor enfatizó que el proyecto termina con la «selección a dedo» de candidatos. «Se limita la cantidad de listas por frente, lo que facilita la comprensión del electorado y amplía la participación ciudadana», puntualizó, rechazando que el sistema sea un regreso a la cuestionada Ley de Lemas.
Desde la otra vereda, el rechazo fue rotundo por parte de los bloques de La Libertad Avanza (LLA), la UCR y el Bloque de la Reconquista. La principal crítica radica en que el sistema de sumatoria de votos podría beneficiar a candidatos que no fueron los más votados individualmente, emulando la Ley de Lemas derogada en 2002.
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Retroceso democrático: La radical Soledad Farfán advirtió que la ley centraliza las decisiones en las cúpulas partidarias y debilita la participación.
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Impacto económico: El diputado José Gauffín cuestionó la oportunidad de la reforma en un contexto de crisis: «Habrá mayor pobreza; esto va a costar una fortuna», alertó.
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Cuestionamientos legales: Desde LLA, Franco Lastra calificó la medida de «anticonstitucional» y «poco transparente», mientras que María Elena Dadis denunció un tratamiento apresurado que no permitió un debate plural con especialistas.
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Antecedentes: Guillermo Durand Cornejo recordó los riesgos de reinstaurar mecanismos donde «un voto podía terminar beneficiando a otro candidato».
Con la media sanción obtenida por mayoría, el debate se traslada ahora a la Cámara Alta. El oficialismo confía en convertir el proyecto en ley para aplicar las nuevas reglas en los próximos comicios, mientras que la oposición insiste en que la reforma busca «blindar» al poder de turno ante un escenario electoral incierto.