El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, cuestionó fuertemente los privilegios de la política, centrándose especialmente en dos temas que, según él, inquietan a la sociedad: los fueros parlamentarios y la inmunidad de opinión. Destacó que el sistema actual permite a los legisladores evitar ser molestados por la justicia si son sospechosos de delitos, ya que para avanzar con investigaciones o procedimientos judiciales necesitan ser desaforados por el Congreso. Este mecanismo, señaló, genera desconfianza entre los ciudadanos, quienes perciben que algunos políticos logran evadir la justicia con facilidad.
Asimismo, el mandatario provincial expresó su preocupación por la inmunidad de opinión, una situación en la que los legisladores pueden emitir cualquier tipo de declaración, incluso polémica, tanto dentro como fuera del recinto legislativo, sin que puedan ser cuestionados u obligados a rectificar sus dichos. En este contexto, planteó la necesidad de una reforma constitucional para eliminar estos privilegios y garantizar que todos los ciudadanos, independientemente de su cargo, sean iguales ante la ley.
«Acá no hay fuero para nadie», enfatizó el gobernador, reiterando que, en su gestión, cualquier llamado de la justicia debe ser atendido sin excepciones. «Si la justicia nos llama, tenemos que ir», aseveró, instando a una mayor responsabilidad y transparencia en los procesos judiciales, y subrayando que es hora de que los políticos se presenten y defiendan su honor si consideran que son inocentes. El gobernador también cuestionó la lentitud y la falta de acción en ciertos casos judiciales, señalando que, en muchos casos, las causas permanecen estancadas por años sin resolverse.