Salta

Salta: El Registro de Deudores Alimentarios ya cuenta con casi 1.900 personas

Según las estadísticas oficiales actualizadas a junio de 2026, hay 1.890 deudores registrados, reflejando un incremento del 40% respecto al año anterior. Desde la organización «Criando Solas» advierten que el 85% de las madres sostienen la crianza sin ningún tipo de asistencia económica ni de cuidado.

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El debate sobre la corresponsabilidad parental y la organización económica del cuidado volvió a instalarse con fuerza en la provincia tras conocerse los últimos datos del Registro de Deudores Alimentarios Morosos (Redam), dependiente del Poder Judicial de Salta. Las cifras oficiales confirman una marcada tendencia en aumento que expone la alarmante persistencia de una problemática estructural que afecta a miles de hogares salteños.

De acuerdo con el listado oficial actualizado al 21 de junio de 2026, el registro cuenta con un total de 1.935 inscripciones, las cuales corresponden a 1.890 personas registradas como deudoras. La diferencia entre ambas cifras obedece a casos duplicados de progenitores que acumulan múltiples causas judiciales en su contra. En su enorme mayoría, las personas inscritas son varones.

La cronicidad del incumplimiento queda en evidencia al analizar las fechas de los expedientes: el registro agrupa causas judiciales por falta de pago de la cuota alimentaria que se extienden desde el año 2004 hasta el 2025, exponiendo una desatención sostenida por más de dos décadas.

La secretaria de Derechos Humanos de la Corte de Justicia de Salta, Blanca Ferri, ya había advertido en el mes de marzo que la provincia presenta una de las tasas de deudores alimentarios más elevadas de toda la Argentina, ratificando el predominio masculino en el padrón de infractores.

Este escenario de morosidad impacta de manera directa en la calidad de vida de niños, niñas y adolescentes, cuyos gastos esenciales de alimentación, salud, vestimenta, educación, transporte y vivienda terminan recayendo en el esfuerzo casi exclusivo de un solo progenitor. La situación se vuelve aún más crítica ante el constante aumento del costo de vida. Según los datos de la Canasta de Crianza del INDEC, el costo mensual estimado para sostener a un hijo o hija oscila actualmente entre los 520.000 y los 665.000 pesos, variando según la franja etaria.

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«Criando Solas»: la realidad detrás de las estadísticas

Desde el plano civil y comunitario, las agrupaciones de mujeres advierten que el registro del Poder Judicial representa apenas una fracción de la dimensión real del problema. En diálogo con Salta/12, Laura Valdez, referente de la organización territorial “Criando Solas”, señaló que la cifra de deudores judiciales creció un 40% en comparación con el año pasado, pero cuestionó la falta de estadísticas integrales que permitan dimensionar el porcentaje real de progenitores incumplidores sobre el total de la población.

“Con el grupo Criando Solas hicimos una estadística por muestreo y nos dio que el 85% de las mujeres están criando solas, sin ayuda de la cuota alimentaria ni de las tareas de cuidado de los progenitores”, detalló Valdez.

Precarización laboral, deudas y costos emocionales

El análisis territorial aportado por la organización civil describe la realidad de la crianza monomarental como una sobrecarga estructural con serias consecuencias en la salud mental, física y el desarrollo de las madres:

  • Inserción laboral precaria: Al asumir el cuidado exclusivo y disponer de menos tiempo, muchas mujeres deben volcarse a empleos informales, mal remunerados o emprendimientos inestables que las privan de aportes jubilatorios y obra social, precarizando el acceso general a la salud.

  • Endeudamiento crónico: La necesidad de cubrir los baches económicos cotidianos obliga a las madres a recurrir a préstamos usureros o ayuda financiera de familiares, asumiendo deudas con altas tasas de interés que luego requieren una mayor carga horaria laboral para poder ser devueltas.

  • Postergación personal: La falta de tiempo libre lleva a relegar los controles médicos propios y el crecimiento profesional. Además, Valdez remarcó la carga emocional existente, señalando que la totalidad de los ingresos se destinan a los hijos debido a la culpa y la escasez, postergando cualquier bienestar individual.

La persistencia de los registros de morosidad en el ámbito judicial, combinada con el diagnóstico de las organizaciones sociales, expone que el peso real de la crianza en Salta continúa recayendo de forma desproporcionada sobre los hombros de las mujeres, configurando un escenario de profunda vulnerabilidad económica y social.

/Página12

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