Metán

«Si queremos una comunidad sana, debemos formar nuestras habilidades emocionales»

El presidente de la Fundación Educación Emocional, Lucas Malaissi, destacó la urgencia de incorporar la educación emocional en las escuelas como herramienta clave para enfrentar los altos índices de suicidio, violencia y trastornos emocionales en Salta y dedico un mensaje especial a la comunidad de San José de Metán.

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Recientemente, Lucas Malaissi, presidente de la Fundación Educación Emocional y autor de la Ley de Educación Emocional, volvió a poner en el centro de la escena la necesidad de incorporar esta disciplina en las escuelas. En un video dirigido especialmente a la comunidad salteña, expresó su preocupación por los alarmantes índices de suicidio, violencia, bullying, consumo de drogas, violencia de género y trastornos emocionales que afectan a la provincia, y específicamente a Metán, una localidad con graves estadísticas en cuanto a suicidios, que es parte de la preocupación generalizada.

“Lamentablemente, esta es una situación que se repite en muchos lugares”, aseguró Malaissi, al referirse a la constante mención de estos problemas durante su recorrido por diversas localidades del país. En el caso de Metán, las estadísticas de suicidio resultan particularmente preocupantes, con casos que han sacudido a la comunidad en los últimos dos meses. Estos problemas afectan, de manera alarmante, la salud emocional y mental de los jóvenes y adultos, y muchas veces las soluciones parecen inalcanzables. Según Malaissi, no hay soluciones rápidas o mágicas para estos desafíos. Él sostiene que el verdadero cambio viene a través de una educación emocional sólida.

“Si queremos tener una comunidad más sana, más en paz, una ciudad más próspera y feliz, tenemos que trabajar en nuestras habilidades emocionales”, afirmó. Para el presidente de la Fundación, estas habilidades son la clave del 80% del éxito en la vida, y lo más alentador es que pueden ser aprendidas, como cualquier otra habilidad. Es por ello que su propuesta apunta a transformar la educación y fomentar la formación emocional desde las primeras etapas de la vida escolar.

La educación emocional, según Malaissi, debe ser vista como un pilar fundamental para prevenir y abordar problemáticas tan serias como el suicidio, las adicciones, la violencia y los trastornos emocionales. “No hay una píldora mágica que nos saque de esta realidad”, expresó. En cambio, el trabajo debe ser profundo, gradual y colectivo, con la participación activa de los docentes, estudiantes y, especialmente, los tomadores de decisiones.

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“Es momento de que los responsables de las políticas públicas entiendan la importancia de esta propuesta y la adopten como una verdadera política de Estado. Escuchar a los docentes, escuchar a los estudiantes y comprender que la solución está en el entrenamiento emocional, en la capacidad de tomar decisiones saludables y enfrentar el futuro con una mejor preparación emocional”, concluyó Malaissi.

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