«En teoría debería estar bien, pero no me siento bien». La frase, repetida con frecuencia en la intimidad de los consultorios y en conversaciones cotidianas, sirvió como punto de partida para la columna de reflexión del Lic. Fernando Serrano Urdanibia (MP 1894), quien invitó a abordar una problemática profunda pero muchas veces invisibilizada: el vacío existencial.
El especialista explicó que una persona puede estar rodeada de afectos, familia, trabajo, proyectos alcanzados y contención cotidiana, y aun así experimentar una persistente sensación de falta de dirección o propósito.
De Viktor Frankl a Sigmund Freud: el «para qué» y la búsqueda de alivio
Para conceptualizar esta vivencia, el profesional recurrió a la logoterapia de Viktor Frankl, quien planteó que la motivación fundamental del ser humano es la búsqueda de sentido. Desde esta perspectiva, cuando falta una dirección significativa aparece la frustración o vacío existencial, un fenómeno que no constituye por sí mismo una patología, sino una interrogante propia de la condición humana.
Por su parte, al integrar los aportes de Sigmund Freud en El malestar en la cultura, Serrano Urdanibia reflexionó sobre cómo las personas intentamos gestionar el dolor psicológico:
«A veces no buscamos algo para sentir más, sino para sentir menos: menos angustia, menos soledad, menos dolor», señaló el psicólogo, aclarando que si bien el consumo problemático o el sufrimiento extremo son fenómenos multicausales, muchas conductas buscan cumplir una función temporal de alivio frente al malestar no dicho.
La enseñanza de «Soul»: la trampa de depositar el sentido en la meta
Para ilustrar de forma cotidiana cómo la consecución de objetivos no garantiza el bienestar, la columna analizó el caso del personaje Joe Gardner en la película Soul de Pixar. Tras alcanzar el sueño profesional que persiguió durante años, el protagonista descubre que el logro en sí mismo no llenó sus expectativas emocionales.
«El problema no está en tener objetivos, sino en reducir toda nuestra vida a conseguirlos bajo la promesa de que ‘cuando tenga tal cosa, recién voy a estar bien’», enfatizó el licenciado.
Como cierre, Serrano Urdanibia invitó a pensar la flexibilidad psicológica no como la obligación de estar feliz permanentemente, sino como la capacidad de hacer espacio al dolor, reconectar con las pequeñas experiencias del presente y preguntarse qué valores e inquietudes queremos cultivar en nuestro día a día.
Fernando Serrano Urdanibia -Psicólogo – M.P. 1894