Metán

Tensión por la tracción a sangre: carreros de Metán denuncian escraches

En Metán, un carrero denuncia escraches en redes y reclama poder trabajar tranquilo. Asegura que sus caballos están en buen estado y pide una respuesta concreta de las autoridades.

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Ricardo, un vecino del barrio Diógenes Zapata que trabaja desde niño con carros de tracción a sangre, denunció que es víctima de escraches en redes sociales que lo señalan injustamente por maltrato animal, lo que le impide continuar con su labor diaria. El trabajador, empadronado en el registro municipal que busca la erradicación progresiva de esta actividad, aseguró que sus animales están en buen estado y pidió a las autoridades una alternativa laboral concreta.

“Yo no quiero que me regalen una hormigonera o una máquina, como dijeron que iban a dar. Lo que pido es un trabajo seguro, algo estable, porque de esto vivimos mi señora, mis cuatro hijos y yo”, declaró. Según explicó, uno de sus hijos tiene discapacidad, y la situación económica de la familia depende exclusivamente del carro con el que junta basura y vende áridos.

Ricardo sostuvo que asiste a todas las reuniones municipales, que su carro está debidamente identificado con el número 14 y que los caballos que utiliza están alimentados, cuidados y con herraduras. “Son caballos que uso sólo para trabajar. Cuando terminan los dejo sueltos, bien alimentados, en un cercado que tengo al costado del río”, dijo.

La polémica se reavivó tras la viralización de imágenes que lo asociaban con una yegua en mal estado, situación que desmintió categóricamente. “Esa yegua no es mía. Me la dejaron en mi vara y ahora me quieren responsabilizar. Yo tengo otros caballos, pero no es ese el mío”, afirmó.

El trabajador también cuestionó la pérdida de viajes debido al temor de vecinos que, al ver los escraches en redes sociales, prefieren no contratar sus servicios. “Por eso pido que el intendente y los concejales nos escuchen. No queremos otra cosa que poder trabajar en paz”, expresó.

En ese marco, también indicó que no está en contra de la erradicación progresiva de la tracción a sangre, pero insistió en la necesidad de una alternativa real: “Yo estoy de acuerdo en que se termine, pero quiero un trabajo fijo. Mi hermano es joven, tiene un futuro por delante, y yo también quiero progresar con mi familia”.

Ricardo destacó que también intenta capacitarse: “Estoy haciendo un curso de manualidades. Hago cintos, rastras, vainas para puñales, todo en cuero. Es algo que me gusta y me ayuda a seguir adelante”.

Finalmente, insistió en que su trabajo es parte de una tradición familiar: “Empecé a trabajar a los 12 años con mi abuelo y mis tíos, que también fueron carreros. Mi abuelo todavía sigue en esto. Esto es lo que sé hacer. No pedimos limosnas, sólo queremos poder trabajar con dignidad”.

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