Trabajadores de la Unidad Carcelaria de Metán denuncian recarga laboral y salarios de miseria
Bajo anonimato para evitar represalias, los efectivos revelaron que un oficial con 20 años de servicio no llega a cubrir la canasta básica, mientras que el sistema de «recargos» castiga incluso a quienes se enferman, eliminando el derecho al descanso.
La situación dentro de la Unidad Carcelaria de Metán ha llegado a un punto crítico. Tras el intento de suicidio de un agente la semana pasada, sus compañeros rompieron el silencio para describir un régimen laboral que califican de «insalubre» y deshumanizante. Con las voces distorsionadas para proteger su carrera, los guardacárceles expusieron una realidad de guardias agotadoras y persecución administrativa.
Uno de los puntos más graves de la denuncia es la eliminación de los períodos de recuperación. «Tenemos guardias de 24 horas y no nos dan el descanso correspondiente de 48 horas. Hay compañeros que hace 8 meses no descansan un fin de semana«, relataron.
A este agotamiento se suma un sistema de penalización que afecta el ámbito familiar y de salud. Según los testimonios, los trabajadores son castigados con un recargo horario si hacen uso de ítems estipulados por ley, como carpetas médicas o asuntos familiares: «Si te enfermás o tenés un problema familiar, te obligan a cumplir una carga de 4 horas extras dentro de tus días de descanso», denunciaron.
La crisis económica golpea con fuerza en las filas penitenciarias. La estructura salarial revelada por los agentes muestra una brecha alarmante respecto a la inflación:
Ingresantes: Un trabajador que recién se incorpora a la fuerza percibe un sueldo que no supera los $800.000.
Antigüedad: Un oficial con más de 20 años de servicio y jerarquía en la fuerza tiene un techo salarial de apenas $1.300.000.
Esta situación obliga a los agentes a dedicar sus escasos momentos libres a la economía informal: «usamos los días de descanso para hacer ‘changas’ y poder sumar ingresos al hogar, porque el sueldo no alcanza», confesaron con amargura.
La imposibilidad de plantear estos reclamos a las máximas autoridades sin enfrentar sanciones ha generado un clima de desesperación que ya muestra sus peores consecuencias. El reciente intento de suicidio en Metán, sumado a un caso similar reportado en Orán, pone de manifiesto que la problemática de salud mental atraviesa a toda la provincia. «Trabajamos en condiciones insalubres, física y mentalmente», concluyeron, esperando que esta visibilización fuerce una respuesta del Ministerio de Seguridad.