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Un año de Milei: mentiras, ajustes brutales y un país más empobrecido

A un año de asumir, Milei ha profundizado la crisis económica y social, con recortes en salud, educación y jubilaciones, mientras los beneficios siguen para la “casta” que prometió eliminar.

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Un año después de que Javier Milei asumiera la presidencia, el país se encuentra sumido en contradicciones, fracasos y un ajuste que ha golpeado a los sectores más vulnerables. Las promesas de cambio radical que se escucharon desde su campaña electoral quedaron en el olvido, reemplazadas por una gestión llena de medidas que, lejos de beneficiar a los argentinos, profundizaron la crisis económica y social.

El fin de la «casta» y el ajuste a los más débiles

Milei llegó prometiendo un ajuste para eliminar los privilegios de la “casta política”, pero en la práctica, el único ajuste que ha implementado ha sido sobre trabajadores, estudiantes y jubilados. En lugar de recortar los gastos del Estado o reducir la burocracia, el presidente optó por aplicar políticas de austeridad que afectan directamente a quienes menos tienen, mientras mantiene intactos los intereses de los poderosos.

En cuanto al cepo cambiario, Milei lo prometió levantar «tranquilamente», pero un año después, sigue siendo una de las principales restricciones para el mercado cambiario. Prometió también no aumentar impuestos, pero poco después de asumir, restituye el IVA y el impuesto a las ganancias, golpeando el bolsillo de millones de argentinos. Y mientras hablaba de un crecimiento económico “con o sin dinero”, lo único que ha crecido han sido los precios de los servicios, el desempleo y la pobreza.

En sus discursos, Milei habló de traer inversiones, promover el crecimiento y acabar con los «curros». Sin embargo, lo que ha quedado claro es que sus promesas eran solo un espejismo. La ley anti-mafia que presentó no ha tenido impacto alguno, y su ansiado tratado de libre comercio con Estados Unidos sigue siendo solo una promesa vacía. En cuanto a las inversiones, el país sigue esperando señales claras de crecimiento, mientras los argentinos enfrentan un aumento constante de la inflación y la precarización laboral.

Un año perdido para la Argentina

A lo largo de este año, los anuncios de Milei han sido constantes, pero sus resultados han sido nulos. La pobreza ha aumentado, el salario sigue perdiendo poder adquisitivo y las condiciones de vida de la mayoría de los argentinos se deterioran cada vez más. Mientras tanto, el presidente sigue presentando medidas que no llegan a transformar la realidad de quienes más lo necesitan.

El balance de estos primeros 12 meses de gobierno no puede ser más negativo. Las promesas de Milei han quedado reducidas a simples discursos vacíos, mientras los argentinos “de bien” pagan las consecuencias de una gestión errática que solo ha servido para profundizar la crisis.

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