El 29 de abril de 2024, en la Comisaría 1º de Rosario de la Frontera, un joven de 23 años intentó ingresar elementos de higiene para un detenido. Sin embargo, al momento de la requisa, el personal policial detectó que entre las tortillas se ocultaban envoltorios con marihuana y pastillas, que posteriormente fueron identificadas como clonazepam.
Ante el hallazgo, se procedió al secuestro de las sustancias ilícitas: doce pastillas y tres envoltorios con picadura de marihuana, cuyo peso total alcanzó los 5,7 gramos. Inmediatamente, se inició una causa judicial en su contra por el delito de facilitación de estupefacientes a título gratuito en contexto de detención.
Cumplida la etapa de investigación preparatoria, el expediente fue elevado a juicio. Sin embargo, en el marco de una audiencia flexible y multipropósito realizada en la ciudad de Metán, el juez Ramón Haddad analizó una propuesta alternativa de resolución del conflicto.
El defensor oficial del imputado informó que, tras una instancia de diálogo con la Fiscalía, se alcanzó un acuerdo para solicitar la suspensión del juicio a prueba. Esta medida permite al acusado evitar la condena siempre que cumpla con las condiciones impuestas durante un período determinado.
Tras evaluar la solicitud y los antecedentes del caso, el magistrado resolvió conceder la suspensión del juicio a prueba por el plazo de un año. Durante ese período, el joven deberá cumplir reglas de conducta, entre ellas: Donar productos de limpieza por un valor de treinta mil pesos al Hospital de Rosario de la Frontera y realizar trabajos comunitarios no remunerados en el merendero “Corazones Felices”.
Si al finalizar el plazo el imputado ha cumplido con las condiciones establecidas, el proceso penal quedará sin efecto. Caso contrario, el juicio podrá reanudarse y avanzará hasta una posible condena.