Con el mismo sueño del suizo Aimé Félix Tschiffely, cuando en 1925 salió de la Sociedad Rural Argentina (SRA) con Mancha y Gato, casi un siglo después, el 4 de agosto pasado, Álvaro Biderman partió del partido bonaerense de Pilar rumbo a Nueva York, con tres caballos criollos, el Metemiedo, el Carozo y el Moro, y así cumplir el anhelo de su vida.
El viaje no tiene fecha ni tiempo de llegada, es lo que le depara el destino en cada lugar al que llega. “Esto no es un viaje, sino una filosofía de vida”, expresó.
“No planifico dónde dormir; donde encuentro luz, me mando y pido alojamiento para mi y para mis tres compañeros. La gente está feliz de recibirme cuando les cuento mi historia. Siempre el kilómetro 22 es una distancia razonable para ir buscando alojamiento. Mi maleta tiene lo básico e indispensable: una muda de ropas, frutos secos, bolsa de dormir, un calentador para cocinar y no mucho más. El 80% de mi equipamiento es para los caballos: un kit veterinario, herraduras, herramientas par herrar”, agrega.
En su recorrido, Álvaro Biderman, visitó San José de Metán y fue recibido en el Museo Gaucho por la responsable de la Unidad de Turismo, Cristina Muñoz, el director de Cultura, Roberto Moyano y representantes de los Fortines Gauchos.
«Es mi sueño más profundo, es mi destino y mi sentido de vida, Metán es una gran ciudad, muy hermosa y pronto espero volver» expresó Biderman.