Metán

Ana María Escudero impulsa una olla popular con clases de baile solidarias en Metán

La crisis golpea fuerte en Metán, pero la solidaridad de Ana María Escudero busca marcar la diferencia con una olla popular y clases de baile gratuitas.

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La situación económica que atraviesa el país continúa afectando a miles de familias, y Metán no es la excepción. La crisis se siente en los barrios, donde cada día es más difícil poner un plato de comida sobre la mesa. Frente a esta dura realidad, los gestos solidarios cobran más relevancia que nunca. En este contexto, surge la iniciativa de Ana María Escudero, una joven de 25 años que decidió aportar su granito de arena organizando una olla popular en el barrio Virgen del Valle.

Mañana, 23 de octubre, Escudero dará el puntapié inicial a una serie de clases de baile gratuitas en la Plaza San Martín a las 19 horas, con un fin solidario: recolectar alimentos para sostener la olla popular. «Mi objetivo es simple: ayudar. Sé lo que es pasar hambre, lo viví en carne propia, y no quiero que nadie más tenga que atravesar eso si está en mis manos ofrecerles una ayuda», relató. La caja para recibir donaciones estará disponible durante cada clase, y todos los que asistan, ya sea a participar o solo a observar, están invitados a colaborar con alimentos no perecederos.

Una historia de superación y empatía

Ana tiene una historia de vida que es un ejemplo de superación. Nacida en Buenos Aires, fue criada por su abuela después de perder a sus padres a temprana edad. «Mi abuela era de las de antes. Cuando cumplí 18, me dijo que ya tenía que salir adelante sola», contó. Así fue como empezó su vida adulta sin el apoyo de su familia. «No tenía casa, alquilaba, y todo lo hice por mí misma. Con mucho esfuerzo logré tener mi propio hogar y criar a mis dos hijas», explicó. Precisamente, por haber vivido momentos difíciles, ahora que logró cierta estabilidad, siente la necesidad de devolver lo que la vida le dio ayudando a quienes más lo necesitan.

«La situación está muy difícil. Hay muchísimos chicos en el asentamiento que no tienen para comer. Recibí mensajes de muchas mamás contándome lo mal que la están pasando. Es por eso que decidí hacer algo», agregó Escudero, quien empezó a difundir su iniciativa a través de redes sociales, recibiendo un sinfín de mensajes de apoyo.

Clases solidarias para todas las edades

Las clases de baile que Ana María ofrecerá no solo son un medio para fomentar la solidaridad, sino también un espacio de esparcimiento para toda la comunidad. «Quiero que vengan a divertirse, que disfruten. Habrá reggaetón, cuarteto, árabe, de todo un poco», detalló. Las clases están abiertas a todas las edades, desde niños hasta adultos mayores, e incluso invita a las abuelitas y a las embarazadas a participar. «Mis clases son para todos. Ya he tenido alumnas mayores y chicas embarazadas, y siempre son muy divertidas», explicó.

Pero el objetivo principal sigue siendo ayudar a los más necesitados. «La idea es que cada persona que asista colabore con lo que pueda: fideos, arroz, cualquier alimento no perecedero. Todo lo que juntemos servirá para preparar la olla popular el domingo», comentó. «Si logramos juntar más, haremos una comida mejor. Incluso me gustaría preparar postres como gelatina para los chicos», añadió con esperanza.

Un gesto sin tintes políticos

Escudero también fue clara al remarcar que su iniciativa no está ligada a ningún tipo de campaña o interés político. «Esto no tiene nada que ver con la política, es simplemente ayudar. La situación está muy difícil y hay mucha gente que necesita una mano. Solo quiero que quienes vengan se diviertan y que, entre todos, podamos hacer algo bueno por la comunidad», aseguró.

Con su gesto, Ana María busca no solo generar conciencia, sino también empoderar a otros vecinos a sumarse a la causa solidaria. Las clases de baile, que se realizarán cada miércoles a las 19 horas en la Plaza San Martín, se transformarán en un espacio de encuentro, diversión y, sobre todo, empatía en tiempos de crisis. «Invito a todos, desde los más chicos hasta los más grandes, a que vengan. No importa la edad ni la experiencia, lo importante es que la pasen bien y que podamos ayudar», concluyó Escudero, con la esperanza de que su pequeño aporte marque la diferencia en las vidas de quienes más lo necesitan.

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