Un grupo de bici peregrinos provenientes de Córdoba inició una nueva travesía de fe para participar de la festividad en honor al Señor y la Virgen del Milagro. Como cada año, se dirigen primero a la ciudad de Metán, donde se integran a los peregrinos locales para continuar juntos hasta la Catedral Basílica de Salta.
Antes de emprender el viaje, los ciclistas recibieron la bendición del sacerdote de su localidad. En la ceremonia, el religioso expresó: “Y esta pechera llevará un signo de pertenencia también para que la cuiden en el camino. Les dice el Señor que las pecheras de este grupo de santos se acompañen conmigo, que van a la casa del Señor y de la Virgen del Milagro, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Salud, que estén muy unidos y que sean un testimonio lindo de esperanza”.
El sacerdote también bendijo las bicicletas, resaltando su valor como medio para llegar a destino: “Que así como el Cura Brochero se movía por montes y terrenos abiertos, estas bicicletas permitan alcanzar la casa del Señor”. Con humor, agregó: “No superen los 100 km de velocidad; es un placer bendecir hoy a los santos, a ustedes y a las bicicletas, para que puedan vivir en paz. ¡Gracias, Señor!”.
La peregrinación en bicicleta, que demanda esfuerzo físico y preparación, tiene un fuerte contenido espiritual. Cada kilómetro recorrido es asumido como un acto de entrega y devoción.
En Metán, los cordobeses serán recibidos en calle Tucumán y, en caravana junto a los bici peregrinos locales, se dirigirán a la Escuela Especial Evita, donde los esperarán los alumnos para un acto de bienvenida y la entrega de presentes. Posteriormente, la comitiva continuará hacia el Club Instituto Tráfico, desde donde emprenderán la etapa final hacia la capital salteña.
Allí se unirán a miles de fieles en la Catedral Basílica, en el marco de la multitudinaria celebración del Señor y la Virgen del Milagro.
Esta expresión de fe se ha consolidado como una tradición que une a comunidades de distintas provincias y generaciones, renovando año tras año el fervor religioso y la devoción popular.