Una vecina asegura que sus caballos corren riesgo de muerte tras ser secuestrados por la caballería
Andrea denuncia que, desde el pasado 9 de enero, sus animales se encuentran en la División Caballería. La familia no puede afrontar la multa de $280.000 y advierten que el estado de salud de los equinos se deteriora día a día por falta de alimento.
Lo que comenzó como un descuido doméstico se ha transformado en una pesadilla para una familia del Barrio Lugano. Andrea, propietaria de los equinos, acudió a los medios para visibilizar una situación que angustia a su hogar: el temor de que sus animales mueran de hambre mientras permanecen bajo custodia policial.
Según el relato de la vecina, el pasado 9 de enero los caballos salieron accidentalmente a la vía pública. A pesar de que un familiar intentó intervenir en el momento para reingresarlos y evitar el secuestro, el personal policial procedió a trasladarlos hacia la dependencia de Caballería.
Desde aquel día, la familia se enfrenta a una barrera económica insalvable: para recuperar a los animales, deben abonar una suma que ronda los $280.000, una cifra que no poseen y que crece con el paso de los días.
Andrea visita diariamente a sus caballos en el predio policial y su preocupación aumenta en cada encuentro. «Los animales están en mal estado y no se encuentran bien alimentados», denunció con angustia.
La vecina aclaró que los equinos no son utilizados para tareas pesadas, sino para recreación y cuidado familiar: «Nosotros usamos los animales para paseo, los cuidamos y siempre están bien alimentados en casa. Nos duele ver cómo están ahora», enfatizó.
Ante la imposibilidad de pagar la multa y el evidente deterioro físico de los animales, la familia solicita a las autoridades policiales o judiciales que se contemple una entrega excepcional o una flexibilización de la sanción. Temen que, si el proceso administrativo continúa dilatándose, el desenlace sea fatal para los caballos.
«Pedimos por favor que nos los entreguen. Solo queremos tenerlos de vuelta para poder alimentarlos y que no se mueran», concluyó la vecina.