Pese a exhibir una de las tasas de escolarización adolescente más altas de la región, la Argentina retrocedió al séptimo lugar entre nueve países de América Latina cuando se contemplan los niveles reales de aprendizaje. Los datos surgen del último informe del Observatorio de Argentinos por la Educación, el cual revela que hoy solo 19 de cada 100 jóvenes llegan a los 15 años «en tiempo y forma», es decir, en el curso correspondiente y con los contenidos mínimos de Lectura y Matemática.
El panorama marca un marcado deterioro respecto a 2009, cuando 26 de cada 100 estudiantes alcanzaban ambos objetivos. La paradoja del sistema educativo argentino radica en la asistencia: si bien el 97% de los adolescentes de 15 años está escolarizado, un 21% padece sobreedad —la sexta tasa más alta de Latinoamérica— como consecuencia de repitencias, abandonos temporales o ingresos tardíos. Al aplicar el filtro de los aprendizajes medidos por las pruebas PISA, la cifra de alumnos con desempeño satisfactorio se desploma drásticamente.
En la comparación regional, la Argentina se posiciona por debajo de Uruguay (35%), Chile (34%), Brasil (25%), Perú (23%), México y Colombia, superando únicamente a Ecuador (14%) y Paraguay (7%). Especialistas en política educativa advierten que las fallas no se limitan a factores socioeconómicos, sino a deficiencias estructurales en el sistema que se arrastran desde el nivel primario, donde ya en tercer grado la mitad de los niños presenta severas dificultades de comprensión lectora.