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El Gobierno nacional en su peor momento de credibilidad

La gestión nacional enfrenta un colapso en su base de sustentación política. Con una imagen presidencial en caída libre y más de la mitad del país calificando como pésimo el manejo económico, el Gobierno ha perdido la confianza de una sociedad que, sumida en el endeudamiento y el temor al desempleo, ve en la administración actual más focos de corrupción que soluciones concretas. El país está a la deriva.

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La última medición de la consultora Analogías no deja lugar a interpretaciones complacientes: el Gobierno nacional transita su hora más oscura. Con una desaprobación que escala al 48,7% y una brecha negativa de más de 10 puntos, la gestión parece haber agotado el crédito de paciencia de una sociedad que ya no aguanta el ajuste ni las promesas vacías.

El dato más demoledor es, quizás, la percepción de corrupción, que trepa al 56,6%. Este número no es una cifra aislada; es el síntoma de una administración que, mientras exige «esfuerzos» a la clase trabajadora y a las Pymes, se ve envuelta en un manto de sospechas éticas que el ciudadano de a pie ya no está dispuesto a ignorar.

La reforma laboral funcionó como el detonante final. Lejos de ser la panacea que prometían los discursos oficiales, ha terminado de consolidar el malestar social. Los números hablan por sí solos: el 52,4% de los argentinos asegura que hoy vive peor que hace un año. La mitad del país (50,2%) califica con el puntaje más bajo posible el manejo de la economía.

La esperanza, combustible básico de cualquier administración, se ha esfumado. El pesimismo es total: la mitad de los consultados prevé un aumento del desempleo y la pobreza, mientras que más de la mitad anticipa que las familias deberán seguir endeudándose para poner un plato de comida en la mesa. Ante este escenario, la promesa de bajar la inflación parece un relato distante frente a la realidad de una economía que se desploma.

El Gobierno parece vivir en una realidad paralela. Mientras los índices de pobreza y la desaprobación presidencial (con un saldo neto negativo de 9 puntos, el peor desde mediados de 2025) marcan una crisis evidente, la Casa Rosada sigue operando bajo el supuesto de que el apoyo de los jóvenes de 16 a 29 años es un cheque en blanco eterno. Sin embargo, el contundente rechazo del sector femenino y de la amplia mayoría de la sociedad demuestra que el relato oficial ya no logra tapar el hambre, la falta de empleo y la corrupción.

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